Ciudad Guatemala

Joven cumple el sueño de una señora de 90 años al ver una fotografía


Una fotografía bastó para que la joven Maryam de León sintiera la necesidad de ayudar a doña Dora Herrera, una señora de la tercera edad que vive sola y afronta varios problemas económicos y de salud.

  03 diciembre, 2018 - 22:18 PM

De lado de su cama, doña Dora tiene una silla que utiliza como mesa de noche. Ahí mantiene las escasas medicinas que alivian algunos de sus achaques de salud.

Tiene 90 años y si no fuese por la compañía de sus perros, pasaría todos los días sola. Vive en una casa humilde en Lo de Diéguez, en Fraijanes.  Una pila deteriorada, metales oxidados y alguno que otro electrodoméstico sin funcionar, se encuentran en el pequeño corredor de su casa.

Padece desnutrición y tiene problemas en los pulmones. Además de eso, hace ocho años perdió su ojo izquierdo cuando en un cortejo procesional la aglomeración la llevó a impactar fuertemente contra un poste.

Por eso, doña Dora pasa casi todo el día recostada en su cama. A veces utiliza nailon para taparse. Las goteras dentro de su cuarto suelen complicarle el sueño. A pesar de eso, ella es una mujer de fe. El cuadro de Jesús sobre una mesa, lo confirma.

Maryam, una joven de 19 años que estudia ingeniería civil en la Universidad Rafael Landívar, conoció la historia de doña Dora. Una fotografía que le proporcionó Silvia Elías y su esposo Henry Rodríguez, de la pastoral social de Nuestra Señora de Fátima, la conmovió.

“Conocer la situación de doña Dorita fue muy impactante. Me contó que a veces se desespera, sus días comienzan con medicinas, a veces tampoco tiene qué comer. Así que se acuesta y pasa casi todo el tiempo durmiendo”, relata la joven.

Maryam y su familia decidieron ayudarla con víveres y con una cama nueva, ya que la que tenía ya no estaba en buenas condiciones. Además de eso, quisieron cumplir uno de sus sueños: dar un paseo y almorzar en un restaurante.

Mientras las sonrisas reflejaban la inmensa alegría y gratitud de doña Dorita, Maryam asegura que ella también recibió uno de los grandes regalos. “Doña Dora me regaló de su sabiduría, me dio una lección de vida. Me enseñó a ser positiva y siempre ser agradecida, pero también a ayudar con el corazón y, sobre todo, tener fe y confiar en Dios”.

La ayuda que Maryam brindó no solo alegró el corazón de doña Dora, sino una satisfacción personal en la joven, ya que como solía decir José Martí: “Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad”.

Con información de:  Axel Vicente y Álvaro González
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