Ciudad Guatemala

Por qué el volcán de Guatemala es más letal que el de Hawái


Uno de los volcanes de Guatemala está cumpliendo con las expectativas de su nombre. El Volcán de Fuego entró en erupción por la noche. Sin embargo, esa erupción difiere totalmente de las imágenes, que se vieron el mes pasado, del volcán Kilauea en Hawái. Y hay una razón científica que lo explica todo.

  04 junio, 2018 - 18:30 PM

Hasta el momento, al menos 25 personas han muerto por la erupción del Volcán de Fuego, aunque la cifra parece seguir aumentando. Las fotografías y los videos, tomados por aquellas personas que se encuentran en el lugar, muestran gente cubierta de cenizas y penachos de humo bajando por los costados del volcán.

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Mientras que Kilauea, un volcán en escudo, se caracteriza por grandes pegotes de lava que se mueven lentamente saliendo de las fisuras; el Volcán de Fuego, un estratovolcán, es propenso a arrojar ríos de lava, cenizas y humo, todo en movimiento rápido.

“Los estilos de erupción distintos nacen de la particular geología subyacente de cada uno de los volcanes”, afirma la vulcanóloga de Concord University (Universidad de Concord), Janine Krippner.

“Los magmas son bastante diferentes”, asegura.

“El magma en Kilauea es más liquido, lo que significa que los gases pueden escapar fácilmente. En Fuego, el magma es más pegajoso y viscoso”, explica. (Aprenda la diferencia entre magma y lava).

El magma pegajoso atrapa el aire suficiente como para desarrollar presión hasta que la erupción explosiva ocurre. En extrañas circunstancias, puede formar un cráter nuevo, pero la erupción en Fuego provino de su ya existente cráter principal.

Lo peor del impacto del volcán (los lahares y los flujos piroclásticos) son reacciones en cadena que siguieron a la feroz erupción.

Luego de que se produce una erupción en el cráter de Fuego, roca suelta y restos son depositados en los costados del volcán. Los flujos piroclásticos se forman cuando las cenizas y las rocas, algunas tan grandes como peñascos, crean avalanchas calientes y rápidas que descienden a gran velocidad.

“Son extremadamente calientes y extremadamente letales”, reconoce Krippner.

Después de que estos flujos piroclásticos se dispersan, la roca suelta queda detrás. Dado el clima tropical de la mayoría del territorio de Guatemala, el país experimenta precipitaciones fuertes y frecuentes.

Cuando este fenómeno se mezcla con los restos de volcán, la lluvia puede formar peligrosos flujos de lodo denominados lahares. Con pocas precipitaciones, los lahares se mueven como concreto húmedo; pero luego de intensas lluvias, pueden convertirse en grandes flujos de agua que inundan valles.

La región que rodea el volcán también está experimentando baja calidad de aire, un impacto común de las erupciones de volcán. Inhalar ceniza volcánica puede derivar en problemas respiratorios, y los expertos aconsejan quedarse adentro de las casas.

“Fuego es uno de los tres estratovolcanes de la región. Aunque todos se encuentran en un área geológicamente activa, no hay evidencia de que una erupción en uno de los volcanes pudiera desencadenar en una erupción de otro volcán”, señala Krippner.

Aunque se sabe que Fuego es uno de los volcanes más activos de la región, una erupción de esta escala no se ha visto desde 1902, cuando su actividad mató a cientos de personas. Otra grande se dio en 1974 y dañó tierras agrícolas cercanas, pero no se registraron muertes.

Con información de: National Geographic
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