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Comer carne humana, el bautizo a los nuevos sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación


El Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es uno de los grupos más poderosos y sanguinarios en el negocio del narcotráfico en México y se caracteriza por tener un gran sistema de reclutamiento y entrenamiento de sicarios.

POR: Redacción Guatevisión     21 mayo, 2019 - 19:45 PM

Tiene presencia en 28 de las 32 entidades federativas del país y su jefe es Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, prófugo de la justicia y quien según las autoridades es el responsable de la expansión internacional de este cartel.

La cadena de televisión Telemundo publicó una entrevista denominada Reclutado por el Narco, en el que un sicario cuenta cómo llegó a las filas del CJNG y las atrocidades que les hicieron cometer durante tres meses de entrenamiento en Jalisco.

Francisco, el nombre que usó este exsicario para proteger su identidad frente a las cámaras, narró que a base de miedo, los narcotraficantes les enseñaron a manejar armas, a matar y descuartizar personas e incluso a comérselas.

El primer día en el campo de entrenamiento del CJNG les dijeron que la única forma de salir de allí era “con los pies por delante”.

¿Cómo ingresó al cartel?

La investigación de Telemundo da cuenta que Francisco trabajaba en una fábrica de galletas y que en abril de 2018 estaba en un bar cuando un hombre le pidió que lo llevara pues se había quedado sin dinero.

El sicario recordó que llevó al desconocido hasta un cajero automático y aquel hombre le pidió su número de teléfono y le dijo que lo llamaría en breve pues le “había caído bien”.  Mucho tiempo después se enteraría que ese hombre era uno de los hijos de el Mencho.

Pocos días después este hombre llamó a Francisco y le ofreció un trabajo como guardia de seguridad en Villa Hermosa, Tabasco, por el cual le pagarían 3 mil 500 pesos semanales, más viáticos y gastos. Los únicos requisitos eran llevar un acta de nacimiento y una cuenta bancaria para depositar el salario.

Francisco aceptó el trabajo y por eso fue llevado a un hotel de lujo en la Ciudad de México, junto a otros 18 hombres de entre 20 y 30 años. Allí estuvieron y luego fueron trasladados a Puerto Vallarta, para finalmente llevarlos al municipio de Talpa de Allende, Jalisco, donde estaba el centro de entrenamiento del CJNG. Allí comenzó el infierno para Francisco.

En ese sitio estaba uno de los jefes del cartel y les dijo que ellos no iban a ser guardias de seguridad, sino sicarios de la organización. Uno de los hombres protestó y el narcotraficante cerrojó su pistola y le dijo: “Si te quieres ir, anda, vete.  Aquí la única forma de que te vayas es con las patas por delante. El que se quiera ir detrás de él, que lo diga ahorita. No estamos para jugar”.

Fue allí que Francisco, y el resto de hombres, se dieron cuenta en el lío en el que se habían metido y del cual no podían salir.

Comieron carne humana

El relato de francisco da cuenta que fueron torturados y ya en el entrenamiento uno de los hombres falló en la práctica de manejo de armas y por eso un sicario lo mató.

El jefe de los sicarios les dijo que es tipo de personas no les servían y que en una acción real podría ponerlos en peligro a todos y por eso lo habían matado.

Allí comenzó el bautizo de los nuevos integrantes quienes fuero colocados cerca del cadáver de su compañero.

¿Cuál es la primera regla?, preguntó el jefe de plaza, a lo que dos de sus lugartenientes contestaron. “Si no hay cuerpo, no hay delito que perseguir”.

Por eso le ordenaron a cada uno que participara en descuartizar al hombre y luego les dijeron que se lo comieran. Francisco fue el primero y sabía que si no lo hacía lo iban a matar. Uno de los jefes le dijo que ese era su bautizo y que debía comer la carne.

 

 

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