“Mis pensamientos van hacia aquellos (…) que promueven iniciativas de solidaridad para dar esperanzas concretas a los más desfavorecidos”, dijo el papa previamente, en la plaza San Pedro, antes del almuerzo.
“He visto recientemente estadísticas sobre la pobreza. Ello nos hace sufrir, por la indiferencia de la sociedad frente a los pobres”, dijo el papa argentino.

El papa acogió luego a sus 1 mil 500 invitados en la amplia sala Pablo VI, en el Vaticano.
El menú consistió en lasaña, pollo con champiñones y patatas, además de postre, fruta y café.
“Gracias al papa y gracias al Vaticano, por ayudar a tantas personas pobres (…)” afirmó Oscar, uno de los invitados, un lituano que lleva viviendo 13 años en Italia.













