Como si fuese un exorcismo el sacerdote de Amenabar Argentina sostenía una cruz gigante mientras encaraba a un agente de policía y le pedía que se retirara de su iglesia, mientras que el uniformado intentaba hacer cumplir las restricciones impuestas en el país a causa de la pandemia.
Actualmente en el país sudamericano se establecieron normas que dictan el límite de aforo para reuniones de todo tipo, incluidas las misas y otras celebraciones religiosas, se trata del Decreto de Necesidad y Urgencia, conocido como DNU.
“Para que yo no realice la misa el fin de semana que viene, me van a tener que matar. Así como ustedes se deben a las autoridades, yo me debo a la palabra de Dios”, manifestó el sacerdote, quien no ha podido ser identificado.
Sin embargo, el religioso no pudo evitar que se hiciera cumplir la ley y la misa se suspendió.













