A pesar de los riesgos de contagios por la pandemia del coronavirus, miles de personas acudieron el 1 de noviembre a la catedral ortodoxa de Podgorica para asistir al funeral del jerarca del Arzobispado de la Iglesia ortodoxa serbia en Montenegro, Amfilohije, fallecido el pasado viernes.
El patriarca de la Iglesia ortodoxa Serbia, Irinej, ofició la liturgia por el difunto metropolitano Amfilohije, fallecido a los 82 años tras enfermarse de covid-19, y que ha sido enterrado en la cripta de la catedral de Podgorica, la capital montenegrina.


El portal montenegrino Vijesti indica que aunque los popes repartían mascarillas a la entrada en el templo, desinfectaban las manos a quienes entraban y les pedían mantener la distancia entre sí y del féretro, muchos se quitaban la mascarilla y se acercaban al cuerpo del difunto para besarlo.















