Ciudad Guatemala

Enfermera de Estados Unidos no quiso jubilarse para luchar contra la pandemia y murió por coronavirus


La mujer tenía requisitos de sobra para su retiro, pero cuando llegó el covid-19 decidió continuar laborando en la primera línea y meses después contrajo el virus y murió.

  22 enero, 2021 - 09:41 AM

Betty Grier Gallagher, era una mujer que durante más de 50 años se dedicó a la enfermería, 43 de los cuales laboró en un centro asistencial en Coosa Valley Medical Center de la pequeña ciudad de Sylacauga, en el centro de Alabama, Estados Unidos.

En el 2020 Betty ya había cumplido con la antigüedad y tenía de sobra los requisitos para jubilarse, pero en eso empezó la pandemia del coronavirus y ella decidió no retirarse todavía y ayudar a los pacientes y a sus colegas en la primera línea de la lucha contra el coronavirus.

Según reportes de medios internacionales, Betty no hizo caso a los innumerables pedidos de sus compañeros de jubilarse y quedar resguardada en su casa para evitar el contagio, y por el contrario, luchó de frente contra el covid-19.

La enfermera se contagió de coronavirus en diciembre del 2020 y fue internada en el hospital Coosa Valley Medical Center, en donde trabajó la mayor parte de su vida.

El pasado 10 de enero, Betty estaba a un día de cumplir 79 años, pero murió por coronavirus.

Según la información, Betty trabajaba en la sala de Emergencia en los turnos nocturnos y era considerada como una “madre” por el resto de los trabajadores, pues les daba consejos, los ayudaba mucho y fue mentora de las enfermeras jóvenes.

Según información de CNN, todos los trabajadores del hospital la querían, y cuando llegó la pandemia le pidieron que se jubilara por su edad, pues ya había entregado casi medio siglo de apoyo en su comunidad, pero ella no era alguien que se quedara de brazos cruzados y decidió enfrentar la pandemia, pues sabía que la necesitarían.

“Ella no hizo eso para hacerse notar. Lo hizo porque ella era así, y esa era su vocación. Este era el propósito y el plan para su vida”, dijo su hijo Carson Grier Jr. a CNN.

“Era del tipo de persona que se preocupa por uno como enfermera tanto como se preocupa por un paciente”, expresó Nikki Jo Hatten, una colega.

Añadió que Betty llegaba con una bolsa de hamburguesas para darle alimento a cualquiera que hubiera olvidado llevar comida para los turnos de 12 horas que hacían. Además, que ella sabía el nombre de todos los empleados de la sala de Emergencias, los de sus parejas, hijos y mascotas. “Ella mostraba el mismo amor a sus colegas y a sus pacientes que a su familia”, concluyó Hatten.

El 19 de diciembre, Betty no estaba tan incansable como siempre, estaba exhausta durante su turno y se hizo la prueba de covid-19 al siguiente día, y resultó positiva, por lo que quedó internada en ese mismo centro asistencial.

Ni en la cama dejó de ayudar

Los colegas recuerdan que incluso en la cama del hospital, Betty se preocupaba por todos y les pedía que se cuidaran más para evitar contagiarse. Recuerdan que para Año Nuevo, le dio a otra enfermera su tarjeta de débito y le pidió que les comprara pizza a todos los de la sala de emergencia, para agradecerles por sus cuidados.

No murió sola

Los testimonios dan cuenta que Betty no quería morir sola y decía que eso la aterraba. Por eso cuando estaba en la Unidad de Cuidados Intensivos recibía visita de muchos de sus colegas. “El día que murió, casi todo nuestro personal de emergencias fue y llenó la habitación. No era la forma en que queríamos que se fuera, pero me alegro de haber llegado”, dijo Hatten.

El hospital Coosa Valley despidió a su enfermera con un emotivo mensaje en Facebook, en el que dijo que ella siempre tenía una sonrisa y que encarnó el espíritu de cuidad a los pacientes en cuerpo, mente y espíritu.

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