Las últimas semanas de octubre se caracterizaban por la venta de barriletes en cada esquina de la ciudad o en tiendas de barrio, sin embargo, este año no ha sido así. Los proveedores de esta tradición reconocen una baja en las ventas y se ven preocupados por no recibir algún ingreso en la venta.
En estas fechas se podía observar una gran cantidad de niños que salían a los campos a volar el colorido barrilete, pero debido a la situación que vive el país por el COVID-19, los vendedores creen que no se han vendido y en las ventas al por mayor, han tenido que variar los precios.













