En 1639 Japón adoptó una política conocida como sakoku (país cerrado), por la que la nación asiática cerró sus puertas al resto del mundo, prohibiendo tanto los ingresos como las salidas de personas.
El agua contaminada almacenada en la accidentada central nuclear de Fukushima fue tratada y Japón decidió verterla al Pacífico.
Las autoridades locales ordenaron la evacuación de unas 25 mil personas de los municipios de Shichigahama y Watari.
Los organizadores pusieron en marcha estrictas medidas sanitarias para prevenir los contagios de covid-19.
En Harbin, en el noreste de China, hay un museo que muestra los experimentos con humanos de la Unidad 731.
En estado de emergencia, golpeado por la cuarta ola de coronavirus, con "nuevas variantes" y con menos del 2% de su población vacunada.