Antonio Mijangos se ha dedicado a la carpintería desde hace 16 años, esa ha sido su profesión y las complicaciones para movilizarse no han impedido que continúe trabajando como carpintero, ya que cuenta con la ayuda de uno de sus hijo, Allan Mijangos de 19 años.
Mijangos no contaba con que a raíz de una extorsión tuvieran que mudarse de su hogar, lo que ocasionó que su difunta esposa empeorara con el cuadro clínico de la diabetes que sufría, hasta llegar a un paro respiratorio y falleciera.













