Ambas especies están en grave peligro de extinción, por lo que los fiscales efectuaron un registro profundo en el inmueble en busca de indicios que pudieran darles respuestas a las interrogantes de cómo llegaron los restos de esos animales hasta ese inmueble, pero eso no fue posible.
Por lo anterior, las autoridades capturaron a la propietaria de la casa, identificada como Olivia Xol Tut, a quien sindicaron del delito de atentado contra el patrimonio natural y cultural de la nación.
Ambas especies se encuentran protegidas bajo la Lista de Especies Amenazadas de Guatemala, publicada por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas; además, cuentan con la protección de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.
Tanto los jaguares como los venados están en peligro de extinción como consecuencia del tráfico de especies, destrucción de su hábitat y cacería furtiva.














