“Yo era carpintero, tuve un accidente y me cayó derrame entonces ya no trabajé, ya no pude y me puse a vender aunque sea dulces” cuenta don Pedrito, como le llaman sus vecinos.
El anciano oriundo de Totonicapán asegura que no le duele nada, pero sus piernas están cansadas y aguanta a caminar muy poco. Antes que se restringiera la locomoción de adultos mayores, vendía las paletas cerca del mercado de Villa Hermosa, pero ahora solo sale a sentarse en un sillón colocado frente a su casa, desde donde saluda a quienes transitan por la carretera que se dirige a Villa Canales y también cuenta sus anécdotas con quienes pasan a visitarlo.
Su mayor preocupación es cubrir sus necesidades básicas y aunque tiene 8 hijos, 24 nietos y 5 bisnietos, él prefiere ser independiente y trabajar para comprar su comida, que es sencilla, según explica “más que todo como verduritas, papa y huevito, así voy pasándola” añade.
“Estuve en el Ejército, en el Mariscal Zabala, estaba ahí cuando fue el 20 de octubre, la revolución de 1944, yo conocí a Ubico de ahí me vine para acá. En ese tiempo un agua valía 5 centavos y un buen almuerzo 7 centavos” recuerda don Pedro.
Si usted desea colaborar con él puede comunicarse al teléfono de una de sus hijas Éricka Cano al 4795-8872 o al whatsapp de Liseth Alvarado 3499-0019.













