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La emotiva despedida de George W. Bush a su padre


Estados Unidos dejó a un lado el miércoles sus profundas fisuras políticas para dar un solemne adiós al expresidente George H. W. Bush, cuyas exequias mostraron un raro momento de unidad en medio del clima de confrontación del gobierno de Donald Trump.

POR: Irene De León     05 diciembre, 2018 - 18:22 PM

El 41º presidente estadounidense, fallecido el viernes a los 94 años, fue despedido como un patriota que puso siempre primero el interés general, en una emotiva ceremonia en la Catedral Nacional en Washington en presencia de Trump y de todos los exmandatarios estadounidenses vivos.

“Para nosotros, el suyo era el más brillante de mil puntos de luz”, dijo su hijo y expresidente George W. Bush, en alusión a la famosa frase de su padre sobre la rica diversidad de Estados Unidos.

Me mostró lo que significa ser un presidente que sirve con integridad, lidera con valentía y actúa con amor en su corazón para los ciudadanos de nuestro país“, apuntó, destacando con humor la hiperactividad, la aversión a las verduras y la lealtad a la familia y los amigos que caracterizaba a su padre.

George W. Bush no pudo contener las lágrimas. Foto: AFP

“Cuando se escriban los libros de historia, dirán que George H.W. Bush fue un gran presidente de Estados Unidos”.

Las palabras de Bush sobre su padre fueron seguidas por el también republicano Trump y su esposa Melania, sentados en primera fila en la imponente catedral neogótica junto a los tres expresidentes demócratas: Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter, y sus esposas Michelle Obama, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y Rosalynn Carter.

El credo de George H. W. Bush

Bush, que dirigió Estados Unidos entre 1989 y 1993, en los turbulentos tiempos del final de la Guerra Fría, fue saludado por decenas de miles de estadounidenses que desfilaron silenciosamente desde el lunes a presentarle sus respetos ante la capilla ardiente en la Rotonda del Capitolio, donde también se vio al fiel labrador del mandatario, Sully.

El labrador Sully acompañó el féretro de su amo. Foto: AFP

Nacido en una familia adinerada de Nueva Inglaterra e hijo de un senador, Bush tuvo una vasta carrera política antes de llegar a la Casa Blanca: fue un condecorado piloto de caza de la Segunda Guerra Mundial, embajador en China, jefe de la Agencia Central de Inteligencia CIA y vicepresidente de Ronald Reagan.

“Fue el último gran estadista de Estados Unidos”, dijo el miércoles su biógrafo, el historiador Jon Meacham.

Su credo en la vida era decir la verdad, no culpar a la gente, ser fuerte, hacer las cosas lo mejor posible, esforzarse, perdonar, mantener el rumbo“, señaló en la catedral.

La muerte de Bush fue presentada por muchos como el fin de una era marcada por la decencia y el respeto.

“No tiene que ser así”, dijo el reverendo Russell Levenson en su homilía. “Tal vez sea una invitación para llenar el vacío que dejó”.

Bush, cuyos restos partieron de regreso a Texas tras la ceremonia, será enterrado el jueves detrás de la biblioteca y museo que lleva su nombre en el campus de la Universidad de Texas A&M. Allí reposará junto a su esposa Barbara, “el amor de mi vida”, como solía decir, y a Robin, la hija de ambos, que murió de leucemia a los tres años en 1953 y por la que nunca dejó de rezar.

“En nuestro dolor, sonreímos sabiendo que papá está abrazando a Robin y dándole la mano a mamá otra vez”, dijo el miércoles entre lágrimas su hijo George. Con información de: AFP

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