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			<title>Entrelíneas: La venta de niños, una práctica terrible…</title>
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	<title>Entrelíneas: La venta de niños, una práctica terrible…</title>
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					<title>La venta de niños, una práctica terrible…</title>
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										<pubDate>
						Thu, 22 Dec 2016 00:41:21 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Redacción Guatevisión]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Entrelíneas]]></category>
		<category><![CDATA[Entrelíneas con Haroldo Sánchez]]></category>
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							<![CDATA[De las crónicas del periodista Claudio Morán (2da. parte y final). Dos periodistas salieron a investigar el robo de niños. Así terminó esta historia.]]>
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								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="660" height="371" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg?quality=82&amp;w=660&amp;h=371&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="periodistas atacados" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg 660w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg?resize=300,169 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg?resize=276,154 276w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2016/12/Ataque-a-periodistas.jpg?resize=150,84 150w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /><ul>
<li>
<h4 style="text-align: justify;"><strong>De las crónicas del periodista Claudio Morán </strong><strong>–Segunda Parte y final–</strong></h4>
</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-24044" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2016/12/Captura-de-pantalla-2016-12-21-a-las-6.15.07-PM-311x175.png" alt="Hombre preocupado con mano en la barbilla" width="311" height="175" />Nery está inquieto. Se le nota en la mirada; <strong>siempre le ha temido a la gente armada</strong>, aunque le he asegurado varias veces que en El Mezquital todo será tranquilo. Solo iremos a verificar <strong>la presencia de esa “casa cuna”, donde engordan niños para venderlos a familias de extranjeros.</strong> Pero hay algo en él que me preocupa. Limpia y limpia su cámara, con ademanes nerviosos.</p>
<p style="text-align: justify;">–¿Qué te pasa manito? –le pregunto para saber exactamente a qué atenerme en esta investigación. –No lo sé realmente. <strong>Es algo así como un presentimiento –</strong>me dice, serio, preocupado. Me hubiera gustado hacer otra cosa hoy y no venir aquí. Hay algo que no me parece bien. Creo que debimos investigar más esta fuente.</p>
<p style="text-align: justify;">“Fijate que ni siquiera sabemos con qué nos vamos a topar –agrega. <strong>Es gente jodida la que está metida en esto del robo de niños</strong> y a mí, sí me da miedo. Lo peor de todo esto es que en el periódico ni siquiera seguro de vida tenemos, y si me llegara a pasar algo: ¿Quién va a ver a mis ocho patojos?</p>
<p style="text-align: justify;">“Lástima que se enfermó el Chente, porque él estuviera aquí, y yo cubriendo las notas deportivas. Pero en mala hora le dio hepatitis a aquél. Mirá Claudio: si algo me pasa decile al director que le encargo a mi familia…</p>
<p style="text-align: justify;">–Tranquilo, mano –le respondo un poco molesto–. <strong>Nada va a pasar; no creo que corramos peligro,</strong> si tan solo estamos siguiendo una pista. Lo que creo es que estás nervioso porque pronto nacerá tu otro hijo&#8230; Nery, ¿Por qué tenés tantos hijos?</p>
<p style="text-align: justify;">–Así es el designio de Dios y ante eso nada podemos hacer si él decide que tengamos diez o doce, pues los tendremos. <strong>Nuestra religión nos enseña a no evitar la presencia de los hijos en nuestros hogares</strong>, porque cada uno es una bendición.</p>
<p style="text-align: justify;">–Bueno, cada quién con su rollo, pero lo que sí te digo es que estés tranquilo, <strong>nada va a pasar</strong>. –Ojalá –dice sin convicción.</p>

<h3 style="text-align: justify;"><strong>Una estructura creada para robar niños…</strong></h3>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-24050" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2016/12/Captura-de-pantalla-2016-12-21-a-las-6.19.20-PM-385x172.png" alt="bebés y niños en sala cuna" width="385" height="172" /></p>
<p style="text-align: justify;">La incertidumbre de Nery no deja de inquietarme un poco. Trato de serenarme y pensar en forma tranquila. Repaso mentalmente la confianza en la fuente, los datos entregados, <strong>de dónde proviene esta red, quién está en la sombra operando los hilos del tráfico ilegal de niños;</strong> y, me pongo nervioso también.</p>
<p style="text-align: justify;">No le digo nada, pero reconozco que esta vez he actuado un tanto precipitadamente. Trato de alejar los malos pensamientos, los malos augurios, y me digo que<strong> la intranqulidad del fotógrafo se me pegó en un mal momento,</strong> pronto llegaremos al sitio y debo estar controlado; nada puede salir mal.</p>
<p style="text-align: justify;">La casa es de madera. Nada parece indicar que adentro <strong>haya niños que están siendo engordados para venderlos al extranjero.</strong> Dejamos el carro a dos cuadras y caminamos por los alrededores, para ver cómo está la cosa.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-24052 alignright" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2016/12/Captura-de-pantalla-2016-12-21-a-las-6.22.30-PM-313x175.png" alt="Niños juegan en la calle. " width="313" height="175" /></p>
<p style="text-align: justify;">Parece que nadie vigila la vivienda. Unos niños juegan en los alrededores y <strong>no prestan la más mínima atención a los dos extraños </strong>que caminan por las cercanías.</p>
<p style="text-align: justify;">Al ver que todo está tranquilo le digo a Nery que vayamos por el equipo, y que iniciemos el trabajo. <strong>De nuevo siento correr por mi cuerpo la adrenalina; siempre ha sido así. </strong>Me gusta enfrentarme a lo desconocido, a lo inesperado.</p>
<p style="text-align: justify;">Nery está pálido, pero no dice nada. Tan solo acepta mis sugerencias<strong>; sabe que oponerse le puede costar el trabajo</strong> y el mantenimiento de sus 8 hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegamos a la puerta y toco con los nudillos. La puerta se entreabre y <strong>una señora con desconfianza nos mira desde su pequeña estatura. </strong>Le pregunto por la encargada.</p>
<p style="text-align: justify;">–¿Para qué la quiere? Ella está ocupada –dice sin abrir la puerta. –Dígale que no le vamos a quitar mucho el tiempo. <strong>Mi nombre es Claudio Morán,</strong> aquí está mi tarjeta. Désela y nosotros esperamos aquí.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft wp-image-24057 size-large" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2016/12/Captura-de-pantalla-2016-12-21-a-las-6.27.03-PM-283x371.png" alt="Alguien sostiene un arma de fuego que nos apunta." width="283" height="371" /></p>
<p style="text-align: justify;">La puerta vuelve a cerrarse. <strong>Nery, está listo para tomar las fotos</strong>. Ha hecho ya algunas de la fachada. Los minutos pasan. De nuevo la señora vuelve a entreabrir la puerta.</p>
<p style="text-align: justify;">–Dice la señora que está muy ocupada, que si usted no hace el favor de esperar un rato. –Está bien –le digo, <strong>confiado en que podré hablar sobre la presencia de los niños,</strong> cuyo llanto se hace ahora audible.</p>
<p style="text-align: justify;">El tiempo sigue su marcha. Creo que ya pasaron más de 15 minutos desde que la señora salió por segunda vez. Vuelvo a tocar la puerta. Silencio. <strong>Ni siquiera los niños se escuchan. </strong>Pego el oído a la puerta, pero el silencio se ha instalado en el interior de la casa.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando estoy a punto de hablar con Nery, escucho el motor de un vehículo que se acerca a toda velocidad. El fotógrafo se está volteando a ver qué ocurre; <strong>el auto frena frente a nosotros y veo, como en cámara lenta, que dos armas de fuego nos apuntan</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignright wp-image-24066 size-medium" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2016/12/Ataque-a-periodistas-311x175.jpg" alt="periodistas atacados" width="311" height="175" /></p>
<p style="text-align: justify;">El ruido de los disparos parece congelar todo a nuestro alrededor. <strong>Alcanzo a ver cómo Nery cae al suelo bañado en sangre; no atino a hacer nada</strong>. Ni siquiera mi instinto me salva: estoy parado, mientras las balas penetran en mi pecho, estallándolo <strong>en mil fragmentos de dolor, sangre y tejidos.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El auto arranca de nuevo. Desde el suelo lo veo alejarse; los niños han dejado de jugar y se han acercado a vernos. <strong>Curiosos, uno de ellos tiene la pelota de trapo en la mano</strong>. Lo ven todo como algo normal, como algo que siempre ocurre en su barrio. <strong>Herido, pero conciente, me arrastro hasta Nery: tiene los ojos bien abiertos y está bien muerto.</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
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