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			<title>evitarlos Archives - Guatevision</title>
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					<title>Por qué amamos algunos alimentos y odiamos otros (y cómo cambiar nuestros gustos)</title>
					<link>https://www.guatevision.com/noticias/bbc/por-que-amamos-algunos-alimentos-y-odiamos-otros-y-como-cambiar-nuestros-gustos</link>
										<pubDate>
						Sun, 10 Mar 2019 00:10:16 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Andrea de León]]></dc:creator>
					
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							<![CDATA[¿Por qué amamos algunos alimentos y odiamos otros?]]>
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								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="660" height="371" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg?quality=82&amp;w=660&amp;h=371&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Por qué amamos algunos alimentos y odiamos otros (y cómo cambiar nuestros gustos)" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg 660w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg?resize=300,169 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg?resize=276,154 276w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/03/105933283_gettyimages-687135092.jpg?resize=150,84 150w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /><p>Los científicos creen que existen muchas razones que explican estas diferencias en los gustos, las cuales van <strong>desde la genética y psicología hasta la evolución</strong>.</p>

<p>A continuación detallamos los principales factores.</p>
<h3>Cuestión genética</h3>
<p>El ADN influye en cómo percibimos los <strong>sabores y olores</strong>.</p>
<p>Científicos de la Universidad de California (EE.UU.) descubrieron en 2004 que nuestros receptores olfativos estaban localizados en regiones de nuestro genoma que tenían variaciones genéticas mayores de lo normal.</p>
<ul>
<li><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-46837858">El alimento que puede mejorar y alargar tu vida: ¿lo estás comiendo suficiente?</a></li>
</ul>
<p>Es decir, que nuestro código genético interviene directamente en cómo nuestro cerebro procesará los mensajes sensoriales.</p>
<p>En consecuencia, <strong>cada uno de nosotros tendrá diferentes reacciones al sabor de un alimento</strong>, lo que también explica por qué no todo el mundo ama u odia las mismas comidas.</p>
<h3>Un buen mecanismo de defensa</h3>
<figure><img decoding="async" src="https://c.files.bbci.co.uk/4FF1/production/_105756402_gettyimages-1014921188.jpg" alt="Una mujer asqueada tras comer una manzana." width="976" height="549" /></p>
<footer>Getty Images</footer><figcaption>Las reacciones adversas ante ciertos sabores supieron mantenernos con vida.</figcaption></figure>
<p>Nuestro sentido del gusto ayudó a salvar vidas. Literalmente.</p>
<p>Los primeros seres humanos en el planeta tuvieron que <strong>desarrollar estrategias para seleccionar los mejores alimentos y evitar los malos</strong>.</p>
<p>Un buen ejemplo de ello es nuestra habilidad para detectar sabores amargos. Según la ciencia, esta capacidad se desarrolló como un <strong>mecanismo de defensa</strong> contra toxinas potencialmente peligrosas en las plantas.</p>
<p>&#8220;Ese es el motivo por el cual el sabor amargo no es muy apreciado&#8221;, dice Nicholas Archer, un experto en sabores de CSIRO, la Agencia Nacional de Ciencia de Australia.</p>
<ul>
<li><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-44337566">¿Son los edulcorantes más saludables que el azúcar?</a></li>
</ul>
<p>Por el contrario, los sabores dulces evolucionaron inicialmente para permitirnos detectar las fuentes de glucosa (y energía) en las plantas.</p>
<p>La idea era <strong>provocar un &#8220;subidón de azúcar&#8221; primitivo</strong>, vinculado a la supervivencia, tal como hoy haríamos con un chocolate, por ejemplo.</p>
<h3>Antes de que nacieras</h3>
<p>Nuestras percepciones gustativas también están determinadas por nuestras mentes.</p>
<figure><img decoding="async" src="https://c.files.bbci.co.uk/10A89/production/_105933286_gettyimages-549683435.jpg" alt="Embarazada cocinando." width="976" height="549" /></p>
<footer>Getty Images</footer><figcaption>La tolerancia de un bebé a los alimentos está científicamente vinculada a la dieta materna durante el embarazo.</figcaption></figure>
<p>De acuerdo con estudios psicológicos, en la mayoría de los casos aprendemos a querer o rechazar a los alimentos. Y ese proceso empieza ya desde el periodo gestacional.</p>
<p>Desde hace siglos que la ciencia sabe que <strong>los fetos humanos aprenden a reconocer olores a través de la dieta de su madre</strong>.</p>
<p>Los hijos de madres que comieron mucho ajo, por ejemplo, estarán más afines a disfrutar de este intenso olor en comparación con los bebés que no estuvieron expuestos a este en el útero.</p>
<p><strong>&#8220;Hasta los 2 años comeremos cualquier cosa&#8221;</strong>, dice la psicóloga Elizabeth Phillips, de la Universidad de Arizona (EE.UU.). Es a partir de entonces que empezamos a desarrollar una &#8220;fobia&#8221; a nuevos alimentos.</p>
<ul>
<li><a href="https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-46338350">¿Realmente cambiar de dieta es efectivo para curar el acné?</a></li>
</ul>
<p>&#8220;Los padres pueden pensar que a sus hijos no les gusta esto o aquello, pero en realidad <strong>lo están rechazando por ser nuevo</strong>&#8220;, agrega.</p>
<p>&#8220;Esta aversión puede durar para toda la vida —continúa Phillips—, así como también puede ser disparada por asociación: un alimento que una vez nos enfermó nos puede pasar a desagradar, por ejemplo&#8221;.</p>
<h3>El rol del sexo</h3>
<figure><img loading="lazy" decoding="async" src="https://c.files.bbci.co.uk/EC31/production/_105756406_gettyimages-641835720.jpg" alt="Jóvenes comiendo pizza." width="976" height="549" /></p>
<footer>Getty Images</footer><figcaption>Los estereotipos de género también influyen en los gustos alimenticios.</figcaption></figure>
<p><strong>El género desde un punto de vista social (y estereotípico) también tiene un papel </strong>en la forma en que comemos.</p>
<p>En un estudio de 2015, investigadores de la Universidad de Manitoba (Canadá) descubrieron que las personas <strong>asociaban los alimentos saludables con la feminidad y los insalubres con la masculinidad</strong>.</p>
<p>&#8220;Los participantes indicaban que un alimento sabía mejor cuando lo saludable y &#8216;género&#8217; coincidían&#8221;, escribió Luke Zhu, uno de los autores del estudio.</p>
<p>La cultura y el entorno son también factores determinantes en lo que comemos y en aquello que nos genera gula.</p>
<h3>¿Cómo engañarnos?</h3>
<p>Pero, a pesar de todo lo anterior, a menudo uno <strong>termina amando los alimentos que solía odiar</strong><strong>, </strong><strong>y viceversa</strong>.</p>
<p>¿Cómo es posible que cambiemos tanto de opinión?</p>
<figure><img loading="lazy" decoding="async" src="https://c.files.bbci.co.uk/13B19/production/_105756608_gettyimages-617581038.jpg" alt="Helados con distintos colores y sabores." width="976" height="549" /></p>
<footer>Getty Images</footer><figcaption>Cambiar el color de la comida puede engañar a nuestro cerebro y hacerle creer que el alimento sabe mejor.</figcaption></figure>
<p>Cuanto más expuesto estás a diferentes tipos de comida, más fácil es que cambies tus patrones alimenticios.</p>
<p>También ayuda <strong>&#8220;engañar&#8221; a tu cerebro para que cambie sus preferencias</strong>, por ejemplo, agregándole azúcar a los vegetales o cambiando el color de una comida o bebida.</p>
<p>En 1980, un estudio en EE.UU. demostró que los participantes tenían dificultades para identificar el sabor de una bebida, pero la detectaban con rapidez cuando podían ver qué estaban bebiendo.</p>
<p>Y cuando una bebida sabor limón era coloreada de anaranjado, cerca del 50% de los participantes creían que era sabor naranja, lo cual no le pasó a ninguno al ver que era verde.</p>
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