<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet title="XSL_formatting" type="text/xsl" href="https://www.guatevision.com/wp-content/themes/guatevision/assets/feed-styles/header.xsl"?>	<rss version="2.0"
		xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
		xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
		xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
		xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
		xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
			>
		<channel>
			<title>dai jia Archives - Guatevision</title>
			<atom:link href="https://www.guatevision.com/etiqueta/dai-jia/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/>
			<link>https://www.guatevision.com/etiqueta/dai-jia</link>
			<description>¡Enciende Lo Bueno!</description>
			<lastBuildDate>Tue, 05 May 2026 21:17:25 -0600</lastBuildDate>
			<language>es-GT</language>
			<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
			<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/05/cropped-favicon_guatevision-1.png?quality=82&#038;w=32</url>
	<title>dai jia Archives - Guatevision</title>
	<link>https://www.guatevision.com/etiqueta/dai-jia</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">165314105</site>				<item>
					<title>El regreso de la vida nocturna a Pekín reactiva el negocio de los &#8220;borrachóferes&#8221;</title>
					<link>https://www.guatevision.com/internacionales/el-regreso-de-la-vida-nocturna-a-pekin-reactiva-el-negocio-de-los-borrachoferes</link>
										<pubDate>
						Thu, 13 Aug 2020 03:40:46 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[EFE]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Histórico]]></category>
		<category><![CDATA[Internacionales]]></category>

					<guid isPermaLink="false">https://www.guatevision.com/?p=358989</guid>
											<description>
							<![CDATA[La mascarilla le amortigua la carcajada a Zheng Zhaoqi: "Algunos clientes se quedan dormidos en el carro y no se despiertan por mucho que les zarandees", cuenta.]]>
						</description>
																			<content:encoded>
								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="760" height="430" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?resize=300,169 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?resize=1200,679 1200w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?resize=760,430 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2020/08/Captura-14.jpg?resize=150,84 150w" sizes="(max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>Zheng era camionero en su ciudad natal, en la céntrica provincia de Shanxi, pero hace cinco años se mudó a la capital china y pasó a engrosar las filas de los &#8220;dai jia&#8221;, que en mandarín se podría traducir como &#8220;conductor sustituto&#8221; y que en la práctica se traduce como &#8220;conductor de borrachos&#8221;.</p>

<p>El sistema es sencillo y -dice- fiable: espera a que alguien a quien se le haya ido la mano con el aguardiente durante la cena contrate sus servicios a través de una aplicación para el móvil y acude al restaurante en cuestión en su bicicleta, eléctrica y plegable.</p>
<p>Allí, carga su bici en el maletero del carro del cliente y lo conduce hasta su hogar para asegurarse de que llega sano y salvo. Aunque en ocasiones llegan a cuatro patas: &#8220;A veces los clientes no se quieren bajar del carro, a veces se bajan y se sientan en la calle&#8230; y tenemos que esperar a que salgan de su casa a buscarles. Tenemos que comprobar que llegan seguros&#8221;, relata el señor Mo, otro de los &#8220;borrachóferes&#8221; que habitualmente opera en el centro de Pekín.</p>
<p>Zheng y Mo están estratégicamente apostados a la salida de Hua&#8217;s, uno de los restaurantes de pato laqueado más concurridos de la ya de por sí ajetreada &#8220;calle de los Fantasmas&#8221; de la capital china, que después de haberse controlado el rebrote de coronavirus en la capital detectado en junio está retomando el animado ritmo que la caracteriza.</p>
<p>Son de empresas rivales -Zheng de E-DaiJia; Mo de Didi DaiJia- pero el compadreo es patente porque, al fin y al cabo, en esta parte de la ciudad nunca escasean las melopeas y solo es cuestión de tiempo que les toque ponerse al volante.</p>
<div class="jetpack-video-wrapper"><iframe title="La vuelta de vida nocturna a Pekín reactiva el negocio de los &quot;borrachóferes&quot;" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/PURLBkurWzg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<h2>Sin ver el sol</h2>
<p>Más que de sol a sol, los &#8220;borrachóferes&#8221; faenan de luna a luna. El horario habitual es de ocho de la noche a cinco de la mañana, y el viernes y el sábado son los días de más ajetreo en el sector.</p>
<p>Trabajan de noche y duermen de día y, por tanto, apenas ven la luz del sol: un problema compartido entre los &#8220;dai jia&#8221;.&#8221;No es bueno para la salud&#8221;, lamenta Zheng, quien aun así prefiere su vida de conductor de beodos a la que llevaba como camionero. Cobra más y trabaja menos.</p>
<p>El sueldo de estos conductores se sitúa entre los siete mil y los 10 mil  yuanes al mes (entre US$1 mil y US$1 mil 420 o entre 851 y  mil 215 euros, respectivamente), y eso sin contar las propinas.</p>
<p>Y el horario -afirma Zheng- es más flexible en su actual puesto que cuando le tocaba hacer rutas interminables con el camión.</p>
<h2>Menos muertos al volante</h2>
<p>Además de un trabajo bien remunerado para estándares locales, su empleo ha tenido un impacto positivo en la seguridad vial del país asiático.</p>
<p>Según un informe de la Universidad de Tsinghua publicado en 2017, la industria de los &#8220;dai jia&#8221; habría logrado reducir el número de accidentes por conducción en estado de ebriedad en 3.5 millones el año anterior en China, además de haberles ahorrado multas a 830 mil personas y pérdidas materiales por valor de 46 mil 200 millones de yuanes (unos US$6 mil 600 millones o cinco mil 600 millones de euros).</p>
<p>Estos datos enorgullecen al vicepresidente de E-DaiJia, Zhang Dongpeng. &#8220;La gente no puede conducir después de ingerir alcohol. Somos exactamente lo que necesita el mercado&#8221;, relata por teléfono.</p>
<p>Zhang afirma que antes del auge de las aplicaciones móviles, hace cosa de 10 años (cuando aprovecharon el tirón para fundar la empresa) ya existían los &#8220;conductores de borrachos&#8221;, solo que funcionaban a través de contactos privados con restaurantes, las comisiones eran exageradas, y las corruptelas, habituales. Ahora todo el proceso está mucho más fiscalizado a través de la aplicación.</p>
<h2>Confinados</h2>
<p>E-DaiJia está presente en 400 ciudades chinas y emplea a medio millón de &#8220;dai jia&#8221; que vieron cómo la propagación del coronavirus frenó durante varios meses al inicio del presente año las características bicicletas eléctricas con las que patrullan las zonas de restaurantes.</p>
<p>&#8220;Por la epidemia, al principio estaba prohibido comer en los restaurantes, nadie salía a beber y tuve que suspender el servicio en Wuhan (el primer epicentro mundial del virus) en enero -detalla Zhang-. En febrero y marzo también estuvimos parados (en todo el país). Pero a partir de abril, nuestro negocio empezó a recuperarse poco a poco y aumentó de manera significativa en todas las ciudades&#8221;.</p>
<p>¿Qué hicieron durante esos meses de parón? Se reinventaron: empezaron a ofrecer un servicio de limpieza de vehículos, de mantenimiento e incluso para llevar el carro a la revisión anual.</p>
<p>Pero ahora, con el buen tiempo y la epidemia bajo control -según las cifras de las autoridades sanitarias chinas-, los ciudadanos han vuelto a los restaurantes y los bares.</p>
<p>Ya no es difícil ver a grupos de personas a los que se les enreda la lengua o que no se tienen en pie a la salida de una taberna tras una quedada de amigos, o una reunión de trabajo, o un encuentro familiar.</p>
<p>Eso sí, aunque la situación sanitaria haya mejorado, todos los conductores han debido someterse a un análisis de coronavirus que haya arrojado resultado negativo.</p>
<p>Durante su servicio tienen que colocarse una mascarilla, usar gel desinfectante y, en ocasiones, enfundarse guantes de un solo uso. El vicepresidente de E-Daijia asegura que su aplicación hasta permite, mediante reconocimiento facial, comprobar que su empleado lleva puesta la mascarilla, y apunta que también se les toma la temperatura a diario.</p>
<p>Respecto al perfil de los clientes, los &#8220;borrachóferes&#8221; entrevistados señalan que &#8220;hay de todo&#8221;, aunque el número dos de E-DaiJia afina algo más: &#8220;Es gente que ha bebido, entre 25 y 45 años. Según nuestros datos, en 2012 y 2013, hasta el 90% eran hombres. Pero ahora el número de clientas ha aumentado&#8221;.</p>
<p>Zhang lo achaca a la consolidación de este tipo de servicios y el aumento de la confianza en ellos.</p>
<p>Los carros de los clientes denotan además que es gente adinerada: grandes y relucientes Audi, BMW o HongQi, una marca local de lujo que en sus orígenes producía vehículos exclusivamente para los gerifaltes comunistas.</p>
]]>
							</content:encoded>
																										<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">358989</post-id>				</item>
					</channel>
	</rss>
	