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			<title>Cuentos de terror Archives - Guatevision</title>
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	<title>Cuentos de terror Archives - Guatevision</title>
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					<title>La misteriosa sombra de un vecino fallecido que arrastraba un cántaro y clamaba por agua en un barrio de la ciudad de Guatemala</title>
					<link>https://www.guatevision.com/nacionales/la-misteriosa-sombra-de-un-vecino-fallecido-que-arrastraba-un-cantaro-y-clamaba-por-agua-en-un-barrio-de-la-ciudad-de-guatemala</link>
										<pubDate>
						Sat, 30 Oct 2021 02:00:08 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

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							<![CDATA[Tito, como lo conocían sus vecinos, era alcohólico y después de haber muerto su misteriosa sombra asustaba en el barrio.  ]]>
						</description>
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								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="760" height="430" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2021/10/TERROR.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Los barrios populares de la ciudades guardan leyendas. Imagen ilustrativa. (Imagen: Hemeroteca PL) " srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2021/10/TERROR.jpg?resize=760,430 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2021/10/TERROR.jpg?resize=260,146 260w" sizes="(max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p>En los barrios de las ciudades en común que haya personas con problemas de alcoholismo y que sean conocidas por la mayoría de los vecinos.</p>

<p>Este es el caso de Tito, como lo conocían sus amigos, era un muchacho con problemas de alcohol que vivía en un barrio popular de la ciudad de Guatemala.</p>
<p>Todo el mundo lo recuerda por su tradicional frase &#8220;una choca vos&#8221; que repetía un centenar de veces al día. Pero también lo recordaban por la extraña experiencia que varios vecinos de aquel barrio tuvieron con él.</p>
<p>Todo comenzó un domingo por la noche. Tito había tomado, cómo era ya costumbre el fin de semana. Era normal verlo ebrio siempre.</p>
<p>No había día que no lo vieran con una lata de cerveza en la mano y otra en la bolsa trasera del pantalón. Tito era flaco, era flaquísimo y de aspecto enfermizo, pero bastante amable y servicial, sobre todo si su ayuda se la pagaban con licor o dinero.</p>
<p>Dinero que usaba para adquirir licor. Vivía en la casa que su madre le dejó, el inmueble no tenía luz ni agua entubada, pero allí vivía y mientras el sol la iluminaba de día y las velas de noche, en aquel lugar era bienvenido quien quisiera pasar la noche.</p>
<p>Incluso algunos perros callejeros sabían que podían ir a dormir en casa de Tito. Aquel domingo cuando las anchas calles de aquel barrio popular ya se habían rendido al inevitable silencio de la noche que precede al lunes, el inconfundible sonido de la puerta de la casa de Tito se escuchó.</p>
<p>Los vecinos tenían aquel sonido ya grabado en la mente y no les pareció para nada raro. Incluso algunos ni siquiera recordaban haberlo escuchado hasta que hablaron con la Policía los días siguientes.</p>
<p>Y luego de aquel sonido del arrastre de la puerta metálica de la casa de Tito, comenzó lo que varios vecinos relatan una y otra vez llenos de asombro e incredulidad.</p>
<p>Unos cuantos minutos después de aquel sonido las puertas de las casas de varios vecinos fueron golpeadas, todas tenían timbre, pero en ninguna de estas sonó, en todas golpearon la puerta.</p>
<p>Los vecinos llenos de asombro cuentan que Tito llegó hasta su casa, les habló por su nombre y con educación, como él acostumbraba, les pidió un poco de agua. En su casa no había servicio de agua y eran los vecinos quienes le proporcionaban el líquido vital.</p>
<p>Lo extraño del asunto es que les pedía agua para beber y el propio Tito llevaba un cántaro de barro bastante grande y profundo.</p>
<p>Al escuchar que pedía un poco de agua para beber se imaginaron que quería un vaso o un pachón, pero Tito llevaba aquel cántaro enorme en el que quería que le pusieran agua para beber.</p>
<p class="titulo"><em>Para leer más:</em> <a href="https://www.guatevision.com/nacionales/el-misterioso-ser-bajo-la-cama-de-una-nina-que-sustrajo-una-flor-del-cementerio-general" target="_blank" rel="noopener">El misterioso ser bajo la cama de una niña que sustrajo una flor del Cementerio General</a></p>
<p>Algunos vecinos vaciaron varios litros del líquido en aquel cántaro que parecía no llenarse. Incluso, un vecino le regaló un garrafón de agua purificada y le ofreció llevársela a su casa.</p>
<p>Pero Tito le suplicó que se la regalara dentro de aquel enorme jarro que se tragaba el agua como si fuera él el que muriera de sed.</p>
<p>Con agilidad pocas veces vista en Tito, ponía el cántaro sobre su espalda, daba las gracias, las buenas noches y se iba. Nada fuera de lo común, ninguno de los vecinos se vio entre sí al regalarle el agua a aquel hombre, pero todos coincidieron en la hora.</p>
<h3>Estaba sin vida</h3>
<p>A las 21 horas los vecinos se fueron a dormir y la noche trajo consigo al lunes y las noticias que sobresaltaron a los habitantes de aquel barrio. Tito había sido encontrado muerto dentro de su casa.</p>
<p>Si, en aquella casa con las ventanas rotas, sin lámina sobre algunos cuartos y sin servicios básicos, había sido encontrado el cuerpo de Tito en avanzado estado de descomposición.</p>
<p>Tendría al menos una semana muerto, pero como el hombre vivía borracho y muchas veces nadie lo miraba salir de la casa hasta que se le acaba el licor, pocos notaron su ausencia</p>
<p>No se sabía con exactitud cuando había fallecido. Pero sí se sabía que una noche antes, cuando varios vecinos decían haberlo visto, no estaba vivo. Era imposible, estaba su cuerpo ya bastante descompuesto y los vecinos seguramente estarían confundidos.</p>
<p>Eso fue lo que la Policía dijo, no era posible. Lamentablemente Tito tenía ya varios días de fallecido. A pesar del asombro y la duda generalizada entre los vecinos, el cuerpo fue retirado, su casa sellada y cada uno volvió a su hogar.</p>
<h3>De nuevo el sonido de la puerta</h3>
<p>Nadie sabía si Tito tenía más familia y algunos incluso pensaban en hacer entre todos un funeral. Impactados por lo sucedido estaban, cada quien en su casa descansando para el día siguiente, cuando el sonido de aquella puerta se volvió a escuchar.</p>
<p>Ahora sí, todos lo notaron y discretamente se asomaron a la ventana desde dónde buscaban observar la vieja casa abandonada y acordonada con cinta amarilla por la Policía.</p>
<p>Entre las tinieblas propias de la noche y la que los enormes árboles sembrados en aquel lugar sumaban, se vio caminar con dificultad a un hombre flaco, demasiado flaco que arrastraba un enorme cántaro de barro que parecía que se rompería en cualquier momento debido al choque con las piedras del pavimento.</p>
<p class="sart-title"><em>Lea también:</em> <a href="https://www.prensalibre.com/ciudades/guatemala-ciudades/el-misterioso-espanto-que-provenia-debajo-del-piso-de-una-casa-del-barrio-la-recoleccion/" target="_blank" rel="noopener">El misterioso espanto que provenía debajo del piso de una casa del barrio La Recolección</a></p>
<p>Aquella figura se acercó una a una a las puertas de sus antiguos vecinos y las golpeó tan quedito que era casi imposible percibirlo.</p>
<p>“Agua, agua, aaaguaaaaa”, repetía varias veces aquella figura frente a la puerta, y luego seguía su camino hasta la siguiente casa y así en toda la cuadra. Los vecinos estaban aterrorizados y obviamente nadie abrió.</p>
<p>Fue la última vez que lo vieron. Algunos se fueron de allí tiempo después.</p>
<p>Los que llegaron no creían la historia y pensaban que era una leyenda del lugar, pero aquella casa quedó deshabilitada para siempre, y se dice que en vísperas del aniversario de su muerte, la flaca figura de Tito se ve saliendo de la que fuera su casa en vida.</p>
<p>Siempre arrastra un enorme cántaro de barro pidiendo agua en cada una de las casas de aquel barrio, para después perderse en la oscuridad de la noche. Fin.</p>
<p><em>Autor del relato, Jorge García</em></p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
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							<item>
					<title>El terrorífico final de dos sepultureros que saquearon una tumba para conseguir joyas y dinero</title>
					<link>https://www.guatevision.com/nacionales/el-terrorifico-final-de-dos-sepultureros-que-saquearon-una-tumba-para-conseguir-joyas-y-dinero</link>
											<comments>
							https://www.guatevision.com/nacionales/el-terrorifico-final-de-dos-sepultureros-que-saquearon-una-tumba-para-conseguir-joyas-y-dinero#respond						</comments>
										<pubDate>
						Thu, 31 Oct 2019 23:16:21 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Oscar García]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

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							<![CDATA[Vicente o "Chentío" como era llamado por sus conocidos, familiares y amigos, tenía un bien organizado y lucrativo negocio en el Cementerio General de ciudad Guatemala, esta es su escalofriante historia.  ]]>
						</description>
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								<![CDATA[<img decoding="async" width="760" height="430" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Imagen ilustra lo que sucedió en el Cementerio General de la ciudad de Guatemala. (Imagen Prensa Libre: Diseño de Javier Marroquín)" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg 1500w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=768,435 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=1024,580 1024w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=1200,679 1200w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=760,430 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/Historia-de-terror-cementerio.jpg?resize=150,85 150w" sizes="(max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p><em><strong>*Este es el cuarto y último cuento de una entrega de relatos de terror del autor</strong> <strong>Jorge D’Incau.</strong></em></p>

<p>Era sepulturero en el área de nichos y acostumbraba a ser muy colaborador con los familiares de los difuntos, a quienes no cobraba ni un centavo por la ayuda brindada.</p>
<p>Prestaba su escalera y su fuerza para subir los ataúdes hasta los nichos de la parte más alta. Eso sí, primero debían cerrar bien la tapa para evitar accidentes y esa era otra cosa para la que se ofrecía encantado y sin cobrar.</p>
<p>Las personas sentían su ayuda como enviada del cielo porque el señor sabía lo que hacía y en momentos así, gente como don Chentío era la que hacía falta para aligerar el momento del último adiós. Él dirigía a quienes cargaban el ataúd, se aseguraba de que los pies quedarán del lado correcto y procedía luego a introducir el ataúd.</p>
<p>Después de eso, los albañiles ya podían cerrar el boquete que serviría para el descanso eterno para aquel cuerpo, pero luego, cuando la familia se retiraba y la noche llegaba, don Chentío y su compadre y socio de &#8220;negocios&#8221; don Víctor volvían al nicho en donde horas antes ellos mismos habían dejado aquel cuerpo.</p>
<p>Durante el proceso de asegurar la tapa del ataúd y asegurarse de que los pies del cadáver quedaran del lado correcto, ambos echaban una mirada rápida dentro de este buscando joyas, dinero o ropa valiosa que, al volver al lugar amparados por la oscuridad de la noche pudieran robar. También tenían varios socios en funerarias que les indicaban qué tipo de joyas llevaban algunos cadáveres por si acaso ellos no pudieran revisar.</p>
<p>En caso de no contar con joyas o ropa valiosa, los hombres aquellos vendían partes del cuerpo a estudiantes o brujos.</p>
<p>Ambos buscaban cosas bastante concretas de los cadáveres para hacer sus rituales, no importaba cual fuera, Chentío y don Víctor las conseguían y recibían un pago lo bastante jugoso como para motivarlos a seguir haciéndolo por muchos años.</p>
<figure id="attachment_307785" aria-describedby="caption-attachment-307785" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="wp-image-307785 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL-1-1.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL-1-1.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL-1-1.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL-1-1.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL-1-1.jpg?resize=150,85 150w" sizes="(max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-307785" class="wp-caption-text">La ciudad de muertos es visitada por miles de personas cada 1 de noviembre. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<p>No era fácil y debían soportar cosas como olor a putrefacción y el miedo natural del ser humano a lo relacionado con la muerte, pero con tantos años haciéndolo era difícil que un cuerpo estuviera lo suficientemente podrido o lo suficientemente horrible como para que ellos no lo robaran.</p>
<h3>Una noche diferente</h3>
<p>Aquella noche fue diferente, en la mañana habían enterrado a una mujer muy adinerada que en sus últimos momentos de vida pidió ser enterrada en el mismo lugar que sus padres. Don Chentío dirigió el proceso como siempre, había mariachis, mucha gente llorando y el ataúd era de lujo.</p>
<p>No pudieron abrirlo porque en la funeraria lo habían sellado por completo, pero, en todos los años que tenían de trabajar en el cementerio y en su lúgubre negocio nocturno, nunca habían visto ataúd más hermoso y lujoso.</p>
<h4>No deje de leer</h4>
<p><a href="https://www.guatevision.com/nacionales/el-terror-que-causo-un-misterioso-caballo-en-un-pueblo-y-su-relacion-con-las-constantes-muertes">El terror que causó un misterioso caballo en un pueblo y su relación con las constantes muertes</a></p>
<p>Necesitaron 10 hombres para moverlo -el ataúd- por el peso de la madera y fue difícil introducirlo en el nicho que se encontraba en la parte más alta del mausoleo. Estaban emocionados, nadie en la funeraria les dio información, pero ellos sabían que algo bueno había si el ataúd estaba sellado. Así que esperaron a que oscureciera y volvieron al lugar.</p>
<p>Esa noche los altos pinos del cementerio se movían violentamente debido al fuerte viento que soplaba, don Chentío y don Víctor caminaban con una linterna cada uno por una de las avenidas principales de la ciudad de los muertos.</p>
<h3>Lejanos relámpagos</h3>
<p>Algunos lejanos relámpagos iluminaban brevemente el camino y las tumbas que los rodeaban. Unos segundos después el trueno producido por un rayo chocó contra las paredes del lugar haciéndolo vibrar y asustando muy en el fondo a los dos hombres que caminaban decidida y rápidamente hacia el nicho de aquella mujer.</p>
<div class="mceTemp"></div>
<figure id="attachment_307786" aria-describedby="caption-attachment-307786" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-307786 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/PROFABACIÓN-DE-TUMBAS.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/PROFABACIÓN-DE-TUMBAS.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/PROFABACIÓN-DE-TUMBAS.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/PROFABACIÓN-DE-TUMBAS.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/PROFABACIÓN-DE-TUMBAS.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-307786" class="wp-caption-text">Una de las tumbas que ha sido profanada en el Cementerio General de la capital. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>La tormenta se acercaba y debían hacerlo rápido, porque después de sacar el ataúd y robar todo lo que tuviera dentro debían devolver el cuerpo y sellar de nuevo el nicho para que nadie notara lo que habían hecho.</p>
<h3>Llegaron a la tumba</h3>
<p>Luego de algunos minutos llegaron al lugar, la calle donde se encontraba enterrada aquella mujer tenía cerca algunas tumbas y algunos espacios vacíos en donde ellos mismos habían cavado una fosa esa tarde y en donde estratégicamente habían dejado toda la herramienta que necesitarían para el trabajo nocturno.</p>
<p>Rápidamente colocaron una escalera y don Víctor se apresuró a subir y martillar el cemento que aún fresco cedió fácilmente.</p>
<p>En un par de minutos quedó abierto y vieron el lujoso ataúd brillar por la luz de las linternas y de los cada vez más cercanos rayos de la tormenta.</p>
<p>Tenían bien ensayado el procedimiento para bajar los ataúdes de las partes más altas. Lazos y una escalera más pequeña colocada estratégicamente en la entrada del nicho siempre había funcionado.</p>
<h3>Sacaron el ataúd</h3>
<p>Así lo hicieron. Amarraron una de las puntas del ataúd con unos de los lazos y tiraron hacia afuera, cuando esa punta estuvo en el exterior don Chentío se subió hasta la terraza de los nichos y colocando otro lazo comenzó a hacer fuerza hacia arriba para que el ataúd bajará lentamente por la escalera.</p>
<p>Pero esta vez no sucedió así, la escalera se rompió por la mitad, los lazos cedieron ante el peso y el ataúd cayó haciéndose pedazos en el suelo del cementerio.</p>
<p>Pasaron algunos segundos en los que ni don Chentío ni don Víctor sabían qué había sucedido. Arriba don Chentío se salvó por poco de caer al mismo tiempo que el ataúd.</p>
<p>Y abajo don Víctor se salvó por unos centímetros de ser aplastado por la enorme caja. Las linternas se habían caído también y no los iluminaban.</p>
<figure id="attachment_307787" aria-describedby="caption-attachment-307787" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-307787 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/VISITAS-CEMENTERIO-GENERAL.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/VISITAS-CEMENTERIO-GENERAL.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/VISITAS-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/VISITAS-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/VISITAS-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-307787" class="wp-caption-text">Se espera más de un millón de visitantes este 1 de noviembre en el Cementerio General. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<h3>El misterioso ser</h3>
<p>Al recuperarse del susto, Chentío bajó lentamente por la escalera adivinando en donde poner los pies porque la oscuridad era total. Un rayo iluminó brevemente, pero lo suficiente para que pudiera ver a una mujer anciana parada en la base de la escalera.</p>
<p>El susto lo hizo caer algunos metros, los suficientes para hacerse pedazos el tobillo derecho, gritaba de dolor, gritaba llamando a Víctor que estaba a gatas buscando la linterna en la oscuridad.</p>
<h4>Para leer más</h4>
<p><a href="https://www.guatevision.com/nacionales/los-momentos-de-terror-que-vivieron-tres-empleados-de-una-funeraria-luego-de-un-velatorio">Los momentos de terror que vivieron tres empleados de una funeraria luego de un velatorio</a></p>
<p>Todo era confusión, pero en un instante la luz de la linterna iluminó el lugar, Víctor la había encontrado y ahora se acercaba a ayudar a don Chentío que del dolor había olvidado a la anciana que había visto unos segundos y además había provocado su caída</p>
<p>“Mano, me hice lata el tobillo”, dijo Chentío.</p>
<p>Y era verdad, Víctor le iluminó el tobillo y vio su calcetín y su zapato empapados de sangre. Instintivamente bajó el calcetín con una de sus manos y vio el hueso expuesto en el pie de su compadre.</p>
<p>Un grito de dolor hizo que lo soltara e iluminara su rostro que mostraba un gesto de intenso dolor.</p>
<p>Alumbra para allá le dijo Chentío a Víctor, este obedeció iluminando la escalera que se encontraba en su lugar.</p>
<p>Víctor preguntó:  ¿Por qué? ¿Qué pasó?  Nada, me pareció ver a alguien, por eso me caí.</p>
<p>Víctor se paró de inmediato invadido por el miedo iluminando a su alrededor, no había nadie, solamente el ataúd hecho pedazos y un cuerpo debajo de toda la madera, pero también, regadas a su alrededor muchas joyas y dinero en efectivo.</p>
<h3>Lo que encontraron</h3>
<p>Por un momento se olvidaron de todo lo que había sucedido, emocionados tomaron del suelo lo que encontraban. Había billetes de Q100, joyas que parecían muy valiosas, anillos y aretes de oro y de plata.</p>
<p>Todo lo metían en un pequeño maletín que usaban para su herramienta y para sacar las pertenencias de los muertos del cementerio. Parecía que habían recogido todo, era muy buen botín, el dolor y el daño definitivamente valía la pena; sin embargo, Víctor debería hacer todo lo que faltaba.</p>
<figure id="attachment_307788" aria-describedby="caption-attachment-307788" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-307788 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/DERRUMBE-EN-EL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/DERRUMBE-EN-EL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/DERRUMBE-EN-EL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/DERRUMBE-EN-EL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/DERRUMBE-EN-EL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-307788" class="wp-caption-text">El sector 23 del Cementerio General de la zona 3, se encuentra en una zona de riesgo por varios derrumbes lo que ha destruido varios mausoleos. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<p>Chentío no se podía mover y aún sangraba, por lo que idearon un plan, sellarían el nicho y luego meterían el cuerpo y la madera en la fosa que habían cavado y la llenarían de tierra. Todo debía quedar listo antes del amanecer y así lo hicieron.</p>
<h3>Lanzó el cadáver</h3>
<p>Mientras Chentío permanecía iluminando con la linterna, Víctor tiraba la madera dentro de la fosa, al terminar arrastró el cuerpo de la mujer y lo lanzó junto a la madera sin consideración alguna.</p>
<p>El sonido del cuerpo cayendo sobre la madera fue seguido por el del viento entre los árboles, la tormenta estaba muy cerca y la lluvia comenzaba a caer.</p>
<p>Víctor lo hizo lo más rápido que pudo, pero fue imposible hacerlo antes de que la tormenta los alcanzara, los rayos caían muy cerca y la lluvia impedía que pudieran ver más allá de algunos metros.</p>
<p>El dolor en el tobillo de Chentío era insoportable y sentía que en cualquier momento perdería el conocimiento.</p>
<p>Víctor había terminado de sellar el nicho, y le era difícil usar la pala para rellenar la fosa con el pesado lodo que era ahora el montículo de tierra. Chentío comenzaba a rendirse.</p>
<p>Déjalo así. Llévame al hospital, dijo su compañero.</p>
<p>Pero Víctor no quería problemas con la ley, sabía que lo que habían hecho era delito y quería terminar de rellenar la fosa.</p>
<h3>Una mujer los veía</h3>
<p>Lentamente seguía llenándola de lodo, estaba exhausto. Un rayo impactó a poco a metros de los dos hombres, el cementerio quedó completamente iluminado y ambos pudieron verla, se trataba de una mujer anciana que los veía a los dos parada misteriosamente sobre las paredes de los nichos.</p>
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<p><a href="https://www.guatevision.com/nacionales/este-es-el-terror-que-vivio-recolector-de-basura-por-haber-tomado-un-peluche-de-una-tumba">Este es el terror que vivió recolector de basura por haber tomado un peluche de una tumba</a></p>
<p>El cuello le giraba por completo, de modo que cuando la luz del rayo iluminó su rostro, este quedó frente al rostro de Víctor quien de inmediato reconoció que era la mujer que momentos antes había lanzado dentro de la fosa.</p>
<h3>Miles de manos</h3>
<p>Era imposible, pero estaba afuera y viéndolo. El susto lo hizo perder el equilibrio, intentando no caerse dio dos pasos hacia atrás e inevitablemente cayó de espaldas entre el lodo del cual miles de manos salían y lo jalaban hacia adentro.</p>
<p>Los gritos de terror de Víctor hicieron que Chentío se tirara al suelo para intentar ayudarlo, pero lo que vio lo dejó paralizado.</p>
<p>Del lodo salían rostros, brazos, manos, pies y piernas que rodeaban a Víctor llevándolo hacia el fondo. No podía salvarlo, así que solamente le quedaba intentar huir arrastrándose y desangrándose.</p>
<p>Lentamente se fue alejando de la fosa, donde los gritos de Víctor fueron apagados por la lluvia, los rayos y el lodo. Tenía demasiado dolor, estaba débil y empapado.</p>
<p>Con las pocas fuerzas que le quedaban tiró el pequeño maletín entre unos arbustos pensando en volver a buscarlo después.</p>
<p>Siguió arrastrándose entre los charcos y entre la oscuridad interrumpida únicamente por los rayos que seguían cayendo. Logró ver la salida, demasiado lejos aún para pedir ayuda.</p>
<figure id="attachment_307790" aria-describedby="caption-attachment-307790" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-307790 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ENTRADA-AL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ENTRADA-AL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ENTRADA-AL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ENTRADA-AL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ENTRADA-AL-CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-307790" class="wp-caption-text">Las autoridades esperan a un millón de visitantes en el Cementerio General, en zona 3, el 1 de noviembre próximo. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<p>Descansó un momento, no debía perder el conocimiento, eso lo tenía claro, intentó ponerse en movimiento de nuevo, pero algo se lo impidió.</p>
<p>Volteó de inmediato y una sombra se inclinaba hacia él y lo tomaba fuertemente del tobillo fracturado. Sintió un tirón y al mismo tiempo escuchó como este terminaba de quebrarse.</p>
<p>El dolor invadió a Chentío, quien lanzó un grito desgarrador que escucharon hasta los guardias del cementerio.</p>
<p>Luego, la luz de otro rayo iluminó a la anciana que minutos antes había visto parada horizontalmente en la pared de los nichos, como si la gravedad no le afectara.</p>
<p>La anciana sostenía en una de sus manos el pie de Chentío completamente arrancado. Este estaba a punto de perder el conocimiento y justo antes de hacerlo escuchó como la anciana le decía al oído:</p>
<p>“Ahora yo tomaré lo que quiera de ti”.</p>
<h3>Trágico final</h3>
<p>A Chentío lo encontraron al amanecer, su cuerpo no tenía nada dentro, le arrancaron todos los órganos incluidos los ojos y lo dejaron allí tirado.</p>
<p>De Víctor no supieron nada hasta dos años después que otros trabajadores vaciaron la fosa aquella que fue su tumba. Lo encontraron aferrado a la mano de otro cuerpo que identificaron como el de la señora que fue sacada de su nicho la noche aquella.</p>
<p>La lluvia hizo que el cemento que Víctor uso esa noche se cayera y dejara al descubierto el saqueo del nicho de la anciana. Nunca supieron que habían sido ellos mismos quienes la sacaron y quienes al hacerlo, encontraron su horrible muerte.</p>
<p><strong>Fin</strong></p>
<p><strong><em>Este contenido fue reproducido con autorización del autor</em></strong> <a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" href="https://twitter.com/Yosh_G"><span class="username u-dir" dir="ltr">@<b class="u-linkComplex-target">Yosh_G</b></span></a></p>
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					<title>El terror que causó un misterioso caballo en un pueblo y su relación con las constantes muertes</title>
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										<pubDate>
						Fri, 25 Oct 2019 00:00:21 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Oscar García]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Departamentos]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

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							<![CDATA[¿Cuántas veces han escuchado que alguien cuenta que en la colonia o pueblo donde vive ocurre algo extraño con sus habitantes?]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLO-MISTERIOSO.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Imagen ilustra lo que sucedió en un pueblo por un misterioso caballo. (Imagen Prensa Libre: Diseño de Javier Marroquín) " srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLO-MISTERIOSO.jpg?resize=1200,679 1200w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLO-MISTERIOSO.jpg?resize=760,430 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLO-MISTERIOSO.jpg?resize=260,146 260w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p><em><strong>*Este es el tercero de una entrega de relatos de terror del autor</strong> <strong>Jorge D’Incau. El 31 de octubre será la última entrega especial.</strong></em></p>

<p>Aquello extraño es algo relacionado con la muerte de varias personas en un lapso muy corto de tiempo. Los ancianos comienzan a comentar que &#8220;la calaca anda cerca&#8221; y no dejan de tener razón.</p>
<p>Todo indica que efectivamente, la muerte ronda por el lugar y decidió llevarse a varios de una vez. O también podría ser pura casualidad. Pero en esta oportunidad les voy a contar un caso en el que, los habitantes de un pequeño pueblo en las afueras de la ciudad Guatemala descubrieron de propia cuenta que lo que sucedía en el lugar no era obra de la casualidad.</p>
<p>La mañana de un día de octubre ya perdida en el tiempo amaneció fría y nublada. Un repartidor de leche caminaba en las aún solitarias calles del lugar junto a sus dos vacas en busca de las casas de sus clientes de costumbre.</p>
<p>A lo lejos, en el camino de terracería distinguió bajo un bulto de hojas secas las piernas de un cuerpo cubierto por estas. Lo primero que imaginó fue que era algún pobre ebrio a quien la noche lo había sorprendido y que buscó calor entre las hojas.</p>
<p>Cosa que era bastante extraña, porque estas -las hojas- estaban empapadas por las últimas lluvias de la temporada.</p>
<p>Poco a poco se fue acercando y la figura debajo del bulto de hojas se hizo más visible, no era ningún ebrio, era don Luis Grijalva, el tendero más antiguo del lugar. Este tenía los ojos abiertos, la piel morada y una expresión de terror en su cara.<br />
Nadie supo lo que sucedió, el respetable señor había cerrado su tienda una noche antes con normalidad y varias personas que pasan por el lugar le habían dado las buenas noches.</p>
<p>Grijalva cenó, se acostó y dijo buenas noches a su esposa antes de apagar la luz. Lo siguiente que supieron fue que el lechero lo había encontrado muerto debajo del montón de hojas secas.</p>
<p>El velorio se organizó como se acostumbra en algunos pueblos del país, todo el que quisiera llegar estaba invitado, la casa de don Luis estaba abierta y su ataúd en medio de la sala.</p>
<p>El pueblo entero asistió, todos lo conocían al menos de nombre y su muerte aparte de estar rodeada de misterio, era lo único fuera de lo normal que había sucedido en aquel lugar en años.</p>
<figure id="attachment_306548" aria-describedby="caption-attachment-306548" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306548 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-JALAPA.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-JALAPA.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-JALAPA.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-JALAPA.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-JALAPA.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-306548" class="wp-caption-text">Los cementerios encierran variedad de leyendas. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Su entierro estuvo igual de concurrido y bullicioso. Hubo mariachis, llanto, comida, condolencia y hasta problemas por los terrenos que había dejado sin heredar. Pero luego, llegó la noche y todo quedó en paz y silencioso.</p>
<p>Esa noche no llovió, pero el cielo estaba oscuro sin luna y sin estrellas. El pueblo aún lamentaba y comentaba la misteriosa muerte, cuando el relinchar de un caballo cruzó la calle principal.</p>
<h3>Gigantesco animal</h3>
<p>Los cascos pesados del gigantesco animal hicieron vibrar las casas frente a las que pasó corriendo y justo en la entrada del pueblo se volvió a escuchar al animal lanzar un relinchido escalofriante que hizo que más de alguno hiciera la señal de la cruz.</p>
<p>No pasaron ni 10 minutos, el susto aún no les pasaba a las personas cuando los gritos de una mujer hicieron salir a todos en busca de brindar ayuda. Era doña Ana quien pedía auxilio, su hija de 19 años que había pasado días muy débil y enferma había caído al suelo frente a toda su familia.</p>
<p>Parecía que estaba muerta y necesitaba llevarla al hospital. En el pueblo no tenían este servicio y su familia de escasos recursos no contaba con vehículo.</p>
<p>Varios vecinos se ofrecieron a llevarla de inmediato, pero ni siquiera habían cruzado el límite del pueblo cuando se dieron cuenta de que era en vano. La joven había muerto, estaba pálida y fría como quien lleva muerto varias horas. Yacía en los brazos de su madre, con una expresión de terror en su rostro, el pueblo entero estaba consternado.</p>
<h3>Más muertes</h3>
<p>Estas dos muertes habrían sido tomadas como pura casualidad, de no ser porque la mañana en la que se llevaba a cabo el velorio de la joven, la noticia del hallazgo de los cuerpos de dos niños en uno de los extremos más lejanos del pueblo, y la muerte de una anciana en la puerta de la iglesia, hicieron que todos de nuevo se llenaran de espanto.</p>
<figure id="attachment_306549" aria-describedby="caption-attachment-306549" style="width: 897px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306549 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg" alt="" width="897" height="686" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg 897w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg?resize=300,229 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg?resize=768,587 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg?resize=260,200 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/LEYENDAS-1.jpg?resize=150,115 150w" sizes="auto, (max-width: 897px) 100vw, 897px" /><figcaption id="caption-attachment-306549" class="wp-caption-text">Guatemala cuenta con variedad de leyendas. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Era obvio que algo estaba sucediendo, los cuerpos eran encontrados por las mañanas, lo que los llevaba a la conclusión de que las muertes eran durante la noche.</p>
<p>Y la noche, como todos sabemos, encierra los más grandes temores de los hombres.</p>
<p>El pueblo se llenó de velorios, los cánticos de muerte se escuchaban desde cualquier punto y muchos ya esperaban la siguiente víctima mortal. Pero nada sucedió.</p>
<h3>Constantes sepelios</h3>
<p>Las procesiones de ataúdes salían de los distintos puntos del pueblo con dirección al cementerio local. Era pequeño y desordenado y se encontraba en la punta de uno de los cerros que rodeaba el lugar.</p>
<p>La niebla fría de octubre ocultaba el pequeño camposanto de quienes lentamente subían por la colina acompañando a los familiares de los muertos.</p>
<p>Los cánticos se confundían con los de los otros cortejos fúnebres que llevaban el mismo camino. Cuatro cuerpos fueron agregados a los que ya descansaban en el cementerio, el llanto y los cantos poco a poco fueron desapareciendo y el lugar lentamente quedó solitario y de nuevo oculto por la niebla.</p>
<p>Nadie quería hablar abiertamente de lo que todos pensaban, algo raro sucedía, algo nunca visto en el lugar. Los cuerpos habían sido revisados por un forense a petición del mismo alcalde y éste no encontró absolutamente nada raro.</p>
<h3>Expresión de terror</h3>
<p>Lo único que tenían en común los fallecidos era la expresión de terror en su rostro, y el hecho de que todos parecían sufrir de anemia. Pero difícilmente eso podría haber causado sus muertes.</p>
<p>Sin embargo, el terror plasmado en los ojos de los cadáveres no dejaba dormir a quienes los habían visto, ni a quienes habían escuchado los relatos. Era dolor y terror mezclado, nunca habían visto algo así, y mucho menos en aquel pueblo en el que jamás había pasado algo parecido.</p>
<p>Dos noches pasaron sin sobresaltos, noviembre se acercaba con su belleza tradicional; sin embargo, en aquel lugar parecía que la tristeza se había apoderado incluso del cielo.</p>
<p>La niebla no se iba, el lodo se había instalado en las calles del pueblo, la gente aún comentaba lo que sucedía y dormía con miedo, pero cada vez más confiada de que todo había pasado ya.</p>
<figure id="attachment_306550" aria-describedby="caption-attachment-306550" style="width: 1044px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306550 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg" alt="" width="1044" height="604" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg 1044w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg?resize=300,174 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg?resize=768,444 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg?resize=1024,592 1024w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/cementerios.jpg?resize=150,87 150w" sizes="auto, (max-width: 1044px) 100vw, 1044px" /><figcaption id="caption-attachment-306550" class="wp-caption-text">En cada pueblo hay leyendas acerca de sucesos misteriosos en los cementerios. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<p>La tercera noche parecía ser la más fría del año, una llovizna caía desde la tarde y todos se preparaban para dormir bien abrigados.</p>
<p>Después de cenar poco a poco las luces en las casas se fueron apagando, el sonido de la lluvia sobre las láminas y los charcos arrullaba a los habitantes de aquel tranquilo pueblo que aún se recuperaba del golpe de la muerte.</p>
<h3>El enorme caballo</h3>
<p>Todos comenzaban a quedarse dormidos cuando los cascos del enorme caballo volvieron a cruzar la calle principal, era tan fuerte el sonido que producía su cabalgar que despertó a todos e hizo llorar a los bebés.</p>
<p>El pulso de los habitantes del pueblo se aceleró y todos contuvieron el aliento esperando lo peor, luego el grito lejano de una mujer los llenó de terror y el estremecedor relinchido del caballo confirmó sus peores miedos.</p>
<p>Ambas cosas estaban relacionadas, tres muertos más, uno incluso sin ni siquiera encontrarse en el pueblo, ya que andaba de visita en la ciudad. Y todos sin un solo rasguño, únicamente la expresión de terror en su rostro y la piel pálida y fría.</p>
<p>Ahora todos lo sabían, lo que sea que aquel caballo fuera, era sin duda alguna la causa de la desgracia que había caído en el pueblo y harían lo que estuviera en sus manos para evitar más muertes.</p>
<p>Lo primero que hicieron los pobladores fue hablar con el sacerdote de la iglesia, lo obligaron a bendecir cada calle y cada casa del pueblo. Y si no fuera eso suficiente se montó guardia en cada esquina durante la noche, guardia en la que la Policía también participó.</p>
<p>Cuatro noches más de total paz, los muertos habían sido velados y enterrados, mucha gente se había marchado del lugar con la esperanza de que la persona que se encontraba fuera del pueblo cuando murió, fuera pura casualidad.</p>
<p>Muchos otros se quedaron a la espera de que la bendición del sacerdote, la guardia nocturna y la participación de la Policía fuera suficiente para asustar a lo que estaba causando tanta muerte.</p>
<h3>Pobladores se armaron</h3>
<p>Todos los pobladores estaban armados con pistolas y machetes, muchos vigilaban desde terrazas, otros apostados en las esquinas bebían para resistir las noches frías y lluviosas de octubre. Algunos más sobre los árboles contaban cuentos de terror para pasar el tiempo y discutían su teoría de lo que pasaba.</p>
<p>Había muchas teorías, algunos decían que era el diablo convertido en caballo, el pueblo estaba embrujado y por ser octubre el diablo llegaba en busca de lo que alguien le había ofrecido, otros decían que era la misma muerte, algo del apocalipsis o simplemente algún loco que envenenaba a la gente solo por hacer el mal.</p>
<p>No importaba lo que fuera, parecía haberse ido, las acciones que tomaron de alguna forma habían dado resultado, pero igual, terminarían la semana que habían acordado montar guardia.</p>
<p>Para la quinta noche habían relajado bastante la vigilancia, no llovía, era una noche oscura, sin luna y sin estrellas, pero no llovía. Algunos estaban borrachos y otros dormían en las terrazas o sobre los árboles cuando alguien gritó<br />
“miren el cementerio”.</p>
<figure id="attachment_306551" aria-describedby="caption-attachment-306551" style="width: 600px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306551 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/JALAPA-CEMENTERIO.jpg" alt="" width="600" height="400" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/JALAPA-CEMENTERIO.jpg 600w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/JALAPA-CEMENTERIO.jpg?resize=300,200 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/JALAPA-CEMENTERIO.jpg?resize=150,100 150w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption id="caption-attachment-306551" class="wp-caption-text">La profanación de tumbas también se registra en algunos cementerios. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>El cementerio, siempre y cuando no había neblina, era visible desde cualquier punto del pueblo. Estaba en alto y la lámpara de un solo poste arrojaba una débil luz sobre las desordenadas tumbas.</p>
<h3>Entre las tumbas</h3>
<p>Todos voltearon a ver hacia la cumbre de aquel cerro y vieron al enorme animal -el caballo- que caminaba entre las sepulturas, luego se disponía a bajar y sin duda se dirigía hacia el pueblo, pero no iba solo, alguien lo montaba, alguien vestido totalmente de negro.</p>
<p>La agilidad con la que el caballo y su jinete bajaron por la difícil cuesta era sobrenatural, parecía que el animal volaba, sus cascos se escuchaban golpear la tierra mientras cabalgaba.</p>
<p>El sueño y la borrachera desaparecieron y todos se dirigieron hacia el lugar por el que inevitablemente tenía que bajar el caballo. No tardaron mucho en llegar, no era un pueblo demasiado grande y todos lo conocían perfectamente.</p>
<p>En un par de minutos los hombres y mujeres que montaban la guardia junto a varios policías estaban esperando con sus armas y sus machetes la llegada del caballo que con el aterrador sonido de sus cascos escuchaban acercarse.</p>
<p>La imagen era aterradora, un gigantesco caballo negro se levantaba en sus dos patas delanteras y luego las golpeaba en el suelo con tal fuerza que muchos vieron como saltaban chispas. Y en su lomo, un hombre vestido de negro con la cara completamente blanca, ojos sin vida y boca poco visible.</p>
<p>No se inmutó ante la presencia de los habitantes del pueblo ni de la Policía, con una especie de chillido hizo que el caballo pasará corriendo entre los pobladores que aterrados intentaron esquivar a la enorme bestia.</p>
<p>Pero uno de los policías no pudo, el hombre con una de sus manos levantó por el cuello al desafortunado agente de la ley, lo llevó hasta la altura de su cara, lo acercó y abrió la boca mostrando dos enormes y afilados colmillos.</p>
<p>Ensartó sus colmillos en el cuello del oficial y este comenzó a abrir la boca y los ojos llenos de terror, pero sin emitir ningún sonido. Luego lo dejó caer en la tierra aún húmeda por la pasada lluvia y se alejó entre el aterrador sonido de los cascos y el relinchido de su caballo. Nadie pudo hacer nada, ninguno accionó su arma ni utilizó su machete.</p>
<h3>La aparición</h3>
<p>La aparición los dejó petrificados y varios gritos lejanos los hicieron reaccionar, de nuevo aquel ente maligno llevaba la muerte al pueblo.</p>
<p>El cuerpo del policía mostraba los mismos signos que el resto de las personas que murieron recientemente en el pueblo. El agente no tenía ninguna herida, a pesar de que todos vieron claramente a aquel hombre clavarle sus dos enormes colmillos en el cuello.</p>
<p>Ya sabían quién era el responsable, temían llamarlo por su nombre, ya que eran personas muy religiosas y creyentes, pero el hecho de hablar de vampirismo les parecía infantil.</p>
<p>Acordaron una reunión al amanecer. Si todo iba como en las ocasiones anteriores el ente maligno les daría algunos días de paz y luego volvería.</p>
<p>Usarían pues, aquellos días de tregua, para intentar buscar alguna salida. Muchos no esperaron ni siquiera a que el sol saliera, abandonaron sus hogares junto a sus familias durante la madrugada, pero quienes se quedaron asistieron a la reunión en la Alcaldía.</p>
<p>El alcalde proponía que lo mejor era abandonar el pueblo. En la ciudad era imposible que el ente maligno los encontrara, no solo una persona se iría, eran todos y difícilmente el grotesco ser aquel se tomaría el tiempo de buscar a uno por uno.</p>
<p>Nadie encontraba una mejor solución que aquella, era su tierra, tenían familia, historia, su propiedad, animales y el cariño por el lugar. No era fácil pero lo principal era la seguridad de los suyos, así que todos accedieron.</p>
<figure id="attachment_306552" aria-describedby="caption-attachment-306552" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306552 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/IMAGEN-DE-SUSTO.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/IMAGEN-DE-SUSTO.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/IMAGEN-DE-SUSTO.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/IMAGEN-DE-SUSTO.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/IMAGEN-DE-SUSTO.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-306552" class="wp-caption-text">Los pobladores del pueblo mostraban su espanto por el misterioso caballo. Imagen ilustrativa. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Era lo correcto; sin embargo, justo antes de terminar la reunión, una madre y su hijo entraron al lugar y tenían algo que decir, seguramente les sería de utilidad a la desesperada población.</p>
<p>Durante el día, aunque sumido en la tristeza de la eterna neblina, el miedo y el lodo provocado por la lluvia, el pueblo seguía su vida normal, o lo más normal posible.</p>
<p>Era ya época de vacaciones en las escuelas y los niños intentaban volar barriletes con los vientos que anunciaban a noviembre. Pero ese año no les fue posible por la siniestra nube que parecía insistir en dejar a todos sin sol.</p>
<h3>Lo que descubrió un niño</h3>
<p>Uno de esos niños subió hasta el cerro cercano al cementerio y logró elevar su barrilete algunos metros, después este cayó sobre algunos árboles que circulaban el camposanto y a pesar del miedo que el aspecto del lugar causaba en el niño, el menor decidió ir por su barrilete.</p>
<p>Lo buscó entre los árboles y lo encontró detrás de uno que tenía en la base de su tronco una vieja lápida sin nombre y sobre ella la escultura de un caballo.</p>
<p>Aquel niño al intentar tocarla se acercó demasiado y uno de sus pies tropezó con lo que parecía el primer escalón de una escalera de piedra que llevaba hacia abajo de la tierra convertida en lodo. Aquel menor notó las huellas de cascos gigantescos en ese lodo y su madre intuía, como todos, al terminar de escucharla, que en ese lugar habitaba aquel ser repugnante que tanto dolor había llevado a su pueblo. Algo tenían que hacer.</p>
<p>El alcalde organizó a los que aún quedaban en el pueblo, el sacerdote los bendijo y también se unió al grupo de personas que se dirigiría guiados por el niño hacia la cumbre del cementerio.</p>
<p>Llevaban machetes, armas, crucifijos y agua bendita. No faltó quien llevara una estaca e incluso fósforos y gasolina. Era aproximadamente el mediodía cuando el pequeño ejército de siete hombres, tres mujeres y un niño comenzaron a subir por el camino que tanto habían recorrido durante esos días llevando ataúdes con los cuerpos de los asesinados por este ser maligno.</p>
<p>La cumbre permanecía oculta por la neblina, ni los pájaros se animaban a anidar en aquel lugar y en el silencio lo único que se escuchaba eran los pasos de los nerviosos pobladores. El sacerdote lideraba la caravana, el alcalde caminaba junto a él y enfrente el niño tomado de la mano de su madre.</p>
<p>“Si este ser es una especie de vampiro el día es el mejor momento de atacarlo”, dijo el sacerdote susurrando mientras apretaba fuertemente un antiguo rosario entre sus manos.</p>
<p>El alcalde preguntó: ¿Usted cree que eso sea padre?</p>
<p>Tiene que serlo, por lo que me contaron que hizo con el policía y por el lugar en donde el niño vio las huellas del caballo tiene que serlo, respondió el religioso.</p>
<h3>Llegaron al cerro</h3>
<p>El grupo había llegado a la parte alta del cerro, el árbol del que el niño habló era poco visible. El reloj marcaba casi la 1 de la tarde, pero el sol no lograba atravesar la espesa niebla que rodeaba el lugar.</p>
<p>El sacerdote y el alcalde comenzaron a acercarse a la lápida que el niño señaló, estaba cubierta de hojas secas mezcladas con lodo. Usaron los pies para descubrirla y en efecto, bajo la lápida había dos escalones de piedra con la huella gigante de las patas de un caballo.</p>
<p>Más gente se acercó y también comenzaron a quitar más y más hojas, más y más lodo y al final una vieja puerta de madera a ras del suelo sellaba la entrada a una especie de cueva de la que los escalones de piedra salían.</p>
<p>El sacerdote mantuvo en alto un crucifijo grande de madera mientras seis hombres intentaban levantar la pesada puerta. A duras penas lo lograron y del lugar salió una hedentina a humedad y muerte, por un momento todos lo dudaron, el lugar era oscuro y aterrador, pero ya estaban allí, eran más de 20 personas y el sacerdote los acompañaba.</p>
<p>“Quienes quieran entrar síganme. El que piense que no podrá manejar la situación y no quiera seguir puede volver,<br />
dijo el alcalde desenfundando su machete. Nadie retrocedió, solamente el niño y su madre se quedaron afuera. Y poco a poco todos los pobladores comenzaron a entrar a la oscuridad de aquel lugar.</p>
<p>Al principio, la tenue luz que entraba del exterior iluminó las escaleras y una mínima parte del camino entre la cueva, era como estar dentro de una tumba, la humedad y la pestilencia hacían muy dócil respirar y de pronto la oscuridad no los dejó avanzar más.</p>
<p>Una sola linterna para todo el grupo era lo que había, nunca imaginaron que el lugar sería una cueva y mucho menos con un camino tan profundo. El alcalde tomó la linterna, la luz que proporcionaba era muy débil así que susurrando les indicó a todos que se tomarán de los hombros para no perderse.</p>
<h3>Luz de veladoras</h3>
<p>No fue mucho lo que avanzaron así, después de algunos pasos comenzaron a ver luz al final del camino, sin duda era luz de velas, y el inconfundible olor a cera lo confirmó.</p>
<p>Lentamente sacaron todos sus machetes y armas, el leve, pero estremecedor relinchido de un caballo les heló la sangre. Habían llegado a la guarida del ente maligno que los había atormentado los últimos días.</p>
<p>Lentamente se acercaron al lugar de donde salía la luz de las velas, una pared con varios agujeros los escondió de la escalofriante escena que estaban presenciando.</p>
<p>Un caballo negro permanecía parado al lado de un ataúd cerrado, algunas velas lo iluminaban y hacían lo mismo con la oscura habitación. Parecía un lugar muy viejo, en sus paredes colgaban cuadros con escenas horribles de demonios y personas muertas que parecían moverse por el movimiento de la luz de las velas.</p>
<figure id="attachment_306553" aria-describedby="caption-attachment-306553" style="width: 726px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-306553 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLOS.jpg" alt="" width="726" height="357" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLOS.jpg 726w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLOS.jpg?resize=300,148 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CABALLOS.jpg?resize=150,74 150w" sizes="auto, (max-width: 726px) 100vw, 726px" /><figcaption id="caption-attachment-306553" class="wp-caption-text">En algunos pueblos de Guatemala los caballos son utilizados para distintas actividades. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Un disparo asustó a todos los presentes, la bala había dado en la cabeza del caballo sin ni siquiera herirlo. Por instinto el resto de los pobladores corrió hacia adentro de la habitación empuñando sus machetes e intentando herir al caballo. Luego, derribaron el ataúd que dejó escapar de su interior solamente tierra.</p>
<p>En una de las esquinas poco iluminadas del techo de aquella habitación húmeda y oscura, salió volando aquel ente con la piel completamente blanca y dejó al descubierto dos enormes colmillos que se clavaron en el cuello del hombre que había disparado al principio.</p>
<h3>Ser diabólico</h3>
<p>El sacerdote tomó uno de los machetes que habían caído al suelo y con un ágil movimiento decapitó al ser diabólico y al hombre que tenía entre su boca. Ambos cuerpos cayeron y las cabezas rodaron, de inmediato la persona que llevaba la gasolina la derramó sobre los dos y al intentar hacer lo mismo con el gigantesco caballo este salió huyendo entre la oscuridad lanzando el mismo relinchido aterrador que lanzó aquella noche en la que comenzaron todas aquellas muertes en el pueblo.</p>
<p>El alcalde tomó una de las velas que aún permanecían encendidas y la dejó caer sobre los cuerpos. Ambos se incendiaron de inmediato y los pobladores asustados y heridos comenzaron a salir del lugar, unos minutos después estaban afuera.</p>
<p>El niño y su madre aterrados narraban cómo aquel caballo negro y gigantesco cabalgó alrededor del árbol durante unos segundos que parecieron eternos y luego se desapareció entre la niebla que ahora también comenzaba a desaparecer.</p>
<p>Días después, el árbol fue derribado y varias toneladas de tierra rellenaron la cueva. La lápida desconocida fue destruida y rociada con agua bendita.</p>
<p>No quedó rastro de lo que allí existió alguna vez. Y el sol volvió a brillar sobre aquel pueblo.</p>
<p>Un año después, una noche fría de octubre de esas en las que no hay luna ni estrellas, pero tampoco llueve, un lejano relinchido despertó a todo el pueblo.</p>
<p>Nadie murió esta vez, pero al día siguiente organizaron al mismo grupo que aquel día subió al cementerio a luchar contra el mismo demonio.</p>
<p>Llegaron a donde la lápida estuvo alguna vez y encontraron la tierra revuelta. De inmediato comenzaron a escarbar con sus propias manos y encontraron el esqueleto de un caballo decapitado, pero nunca más volvieron a escuchar su aterrador relinchido ni a ver a su espectral jinete.</p>
<p><strong>FIN</strong></p>
<p><strong><em>Este contenido fue reproducido con autorización del autor</em></strong> <a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" href="https://twitter.com/Yosh_G"><span class="username u-dir" dir="ltr">@<b class="u-linkComplex-target">Yosh_G</b></span></a></p>
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					<title>Los momentos de terror que vivieron tres empleados de una funeraria luego de un velatorio</title>
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						Fri, 18 Oct 2019 00:00:56 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Oscar García]]></dc:creator>
							<category><![CDATA[Departamentos]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionales]]></category>

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							<![CDATA[Gonzalo y sus dos compañeros de trabajo nos narran los momentos de terror que vivieron en una funeraria cercana al Hospital General San Juan de Dios. ]]>
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								<![CDATA[<img loading="lazy" decoding="async" width="760" height="430" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?quality=82&amp;w=760&amp;h=430&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="Ilustración de la mujer que asustó a tres empleados de una funeraria en cercanías del Hospital General San Juan de Dios. (Foto: Diseño de imagen Javier Marroquín). " srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg 2400w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=768,435 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=1024,579 1024w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=1536,869 1536w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=2048,1159 2048w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=1200,679 1200w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=760,430 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-FUNERARIA.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><p><em><strong>*Este es el segundo de una entrega de relatos de terror del autor</strong> <strong>Jorge D’Incau. El 31 de octubre será la última entrega especial.</strong></em></p>

<p>En los alrededores del Hospital General San Juan de Dios hay varias casas y locales que en algún momento de su historia sirvieron como funerarias.</p>
<p>Actualmente aún hay unos cuantos que siguen funcionando como tal y les voy a contar los sucesos que tuvieron lugar en una de ellas ya hace algún tiempo.</p>
<p>Gonzalo había comenzado a trabajar apenas hacía un par de semanas en una funeraria a unas cuadras del Hospital General. Esta, estaba ubicada justo detrás del teatro de Bellas Artes en la Avenida Elena de la zona 1 de la capital.</p>
<p>Era una casa grande con varias puertas a la calle y tres pisos.</p>
<p>En el primero de estos se hacían las velaciones, tenían cuatro espacios para hacerlas y cuando estaban llenas no podían recibir otro difunto, así que normalmente no tenían mucho trabajo, pero se sostenían bastante bien con los tres empleados que allí elaboraban, incluido Gonzalo.</p>
<h3>Preparaban a los difuntos</h3>
<p>El segundo piso era el área donde preparaban a los difuntos y donde había una pequeña y abandonada capilla con algunas bancas que en su momento sirvieron en algún velatorio principal de la funeraria. Pero que, después de algunos años se dejó en desuso debido a la incomodidad que significaba para ellos estar preparando a algún difunto y tener a solo unos cuantos metros la capilla con algún velorio.</p>
<p>Varias veces, por descuido, las personas entraron cuando se llevaba a algún difunto y quedaron impactadas. Era solo una pared y una puerta la que separaba a las personas de los cadáveres que pudieran estar siendo vestidos o maquillados.</p>
<p>Así que el dueño decidió clausurarla, botar la pared que separaba los dos ambientes y convertirlo en uno solo en el segundo piso. La capilla y las bancas quedaron en el lugar y servían como el depósito de los cadáveres que estaban esperando a ser llevados a la parte baja para ser velados por su familia.</p>
<p>En el tercer y último piso estaba la bodega. Allí se guardaban velas, bases para colocar los ataúdes en alto para el velorio, flores sintéticas, algunas sillas, crucifijos y claro, algunos ataúdes que por alguna razón quedaron olvidados y empolvados en el lugar.</p>
<figure id="attachment_304719" aria-describedby="caption-attachment-304719" style="width: 400px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304719 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/morgue.jpg" alt="" width="400" height="300" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/morgue.jpg 400w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/morgue.jpg?resize=300,225 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/morgue.jpg?resize=150,113 150w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption id="caption-attachment-304719" class="wp-caption-text">Cada día las morgue reciben cadáveres. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Todo esto se lo habían mostrado y explicado a Gonzalo cuando llegó a su primer día de trabajo. Había dos empleados más, doña Sandra encargada de maquillar y vestir a los difuntos y también de preparar la comida y el café que incluía el velorio.</p>
<p>El otro empleado era don Fernando, piloto del carro funerario, encargado de ir a recoger los cadáveres al hospital, morgue o de la casa en donde la persona había fallecido y también de preparar la capilla en donde se llevaría a cabo el velorio.</p>
<p>Y Gonzalo, quien ayudaba a don Fernando en el traslado de los cuerpos y la preparación de los velorios. Los tres se encargaban también de la limpieza y seguridad del lugar.</p>
<p>Todo iba muy bien, Gonzalo comenzaba a aprender el ritmo del trabajo y se llevaba bastante bien con sus compañeros. Don Armando, el dueño de la funeraria, llegaba muy poco al lugar y cuando llegaba solamente hacía algunas cuentas y luego se marchaba.</p>
<p>Era un trabajo bastante tranquilo y aunque el sueldo no era el más grande, sí era lo suficiente para vivir tranquilamente. Al menos lo era para Gonzalo quien vivía solo y muy cerca de la estación de Bomberos Voluntarios en la zona 3.</p>
<h3>Había que ir a la morgue</h3>
<p>A las 10 de la noche de un 11 de diciembre, don Fernando despertó a Gonzalo levantándole la gorra que tenía sobre la cara. Unas personas habían solicitado un servicio y debían ir a recoger un cuerpo a la morgue del cementerio de la zona 3.</p>
<p>Gonzalo se levantó rápidamente y después de ponerse otro abrigo salió a la calle en donde estaba el carro funerario y en donde don Fernando ya lo esperaba. El frío era intenso, el auto estaba mojado de los vidrio por lo mismo y costó un poco que funcionara por la misma razón.</p>
<figure id="attachment_304721" aria-describedby="caption-attachment-304721" style="width: 642px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304721 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg" alt="" width="642" height="508" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg 642w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg?resize=300,237 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg?resize=225,178 225w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg?resize=404,320 404w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MORGUE-DOS.jpg?resize=150,119 150w" sizes="auto, (max-width: 642px) 100vw, 642px" /><figcaption id="caption-attachment-304721" class="wp-caption-text">Los cadáveres son colocados sobre camillas en las morgues. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Las calles cercanas al Hospital General estaban bastante concurridas aún a esa hora a pesar de tanto frío, esto por la cercanía con el Santuario de Guadalupe, que en horas comenzaría con su celebración anual.</p>
<p>Después de algunos minutos de pasar lentamente entre la muchedumbre y charlar un poco sobre aquella tradición, por fin don Fernando y Gonzalo se dirigían a la zona 3.</p>
<h3>Calles desoladas</h3>
<p>Las calles allí estaban silenciosas por la hora y por el frío y la larga calle del cementerio parecía más tétrica de lo normal. Al llegar a la morgue preguntaron por la persona que había solicitado el traslado del difunto y una señora de más o menos 50 años les hizo señales y les indicó que ella los había contactado.</p>
<p>Necesitaba que se llevaran y prepararan a su hija para el funeral. La hija había muerto hace unas horas y quería que iniciaran todos los preparativos para el velatorio.</p>
<p>Don Fernando y Gonzalo sabían qué debían hacer y mientras la señora se dirigía a indicar que ya habían llegado por el cuerpo de su hija, ellos sacaron una caja de metal en donde trasladarían el cadáver hacia la funeraria. Era cosa de rutina para ambos.</p>
<p>Entraron y encontraron en una camilla el cuerpo de una joven que tenía las manos bastante lastimadas. La pusieron en la caja metálica y la llevaron sin mayor contratiempo a la funeraria. Allí doña Sandra la vistió, maquilló y la preparó para su velorio, el cual transcurrió sin mayor novedad más que la intensa tristeza de la familia que inundó de llanto el lugar todo el tiempo que el velorio tardó.</p>
<div class="mceTemp"></div>
<figure id="attachment_304722" aria-describedby="caption-attachment-304722" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304722 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CEMENTERIO-GENERAL.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-304722" class="wp-caption-text">La morgue de la zona 3 está a un costado del Cementerio General. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<p>Luego la caravana mortuoria se enfiló hacia el Cementerio General, en la zona 3, y allí se quedó el cuerpo de la joven.</p>
<p>Don Fernando y Gonzalo volvieron a eso de las 6 de la tarde a la funeraria y como no había más que hacer, decidieron ir a dormir al segundo piso. Después recogerían todo lo que se usó para el velorio, no había prisa.</p>
<h3>La banca se movía sola</h3>
<p>A las 11.30 de la noche el sonido de una de las bancas de la capilla golpeando el suelo fuertemente despertó a don Fernando y a Gonzalo. Los dos saltaron del susto, estaban casi en total oscuridad en el lugar y se dieron cuenta de que habían dormido más de lo que tenían planeado.</p>
<p>La luz de la planta baja subía por la rampa que comunicaba ambos pisos y eso era lo único que iluminaba levemente el lugar. Otro fuerte golpe los hizo levantarse de los colchones que usaban para dormir y ambos se dirigieron rápidamente hasta donde se encendía la luz.</p>
<p>El interruptor no funcionó, por más que Gonzalo lo apretaba la luz no encendía, así que lentamente y sin ponerse de acuerdo comenzaron a caminar hacía la rampa.</p>
<p>Una de las bancas entre la vieja capilla rechinaba mientras ellos caminaban en oscuras. Un llanto de mujer comenzó a ser audible para los ambos.</p>
<figure id="attachment_304724" aria-describedby="caption-attachment-304724" style="width: 760px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304724 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/HOSPITAL-GENERAL.jpg" alt="" width="760" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/HOSPITAL-GENERAL.jpg 760w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/HOSPITAL-GENERAL.jpg?resize=300,170 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/HOSPITAL-GENERAL.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/HOSPITAL-GENERAL.jpg?resize=150,85 150w" sizes="auto, (max-width: 760px) 100vw, 760px" /><figcaption id="caption-attachment-304724" class="wp-caption-text">En los alrededores del Hospital General San Juan de Dios hay varias funerarias y venta de ataúdes. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<h3>Un llanto triste</h3>
<p>Era un llanto triste que helaba la sangre, no se veía quién era, solamente sabían que era una mujer por el tono de su llanto.</p>
<p>Cada vez estaban más cerca de la rampa, pero el miedo hacía que sintieran las piernas pesadas y la respiración entrecortada.</p>
<p>Al fin llegaron y corrieron juntos hacia la planta baja buscando a doña Sandra. Si ella no estaba abajo seguramente lo que escucharon era su llanto; sin embargo, al llegar a la cocina ella se encontraba allí y les preguntó</p>
<p>¿Qué fue lo que vieron? Están pálidos pálidos ¿Qué les pasó?</p>
<p>Le explicaron lo que habían escuchado. El llanto, los golpes de la banca y la luz que no encendía.</p>
<p>Contándole todo estaban cuando vieron desde la cocina que la luz del segundo nivel se encendió. Se vieron entre sí y decidieron sin decir nada que debían subir a ver si aquello era real, una alucinación o a buscarle una explicación racional.</p>
<p>Lentamente los tres comenzaron a caminar sobre la rampa, no se escuchaba nada, el silencio era total. Llegaron los tres hasta el segundo piso, la luz encendida no mostró nada más que lo habitual. La pequeña capilla y las camillas vacías, ninguna mujer, ni se escuchaba ningún llanto.</p>
<p>Al llegar más o menos a donde ellos creían que lo habían escuchado -el llanto-, se encontraron solamente con una banca vacía.</p>
<figure id="attachment_304725" aria-describedby="caption-attachment-304725" style="width: 640px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304725 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ATAÚDES.jpg" alt="" width="640" height="430" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ATAÚDES.jpg 640w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ATAÚDES.jpg?resize=300,202 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/ATAÚDES.jpg?resize=150,101 150w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption id="caption-attachment-304725" class="wp-caption-text">Las cajas fúnebres están fabricadas de madero o bien imitación metal recubiertas de tela o nylon. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<h3>Manos ensangrentadas</h3>
<p>Pero un fuerte golpe en el tercer piso los hizo ver hacia arriba y cuando volvieron la mirada hacia abajo vieron a una chica con las manos ensangrentadas y envueltas por algo que parecía ropa hecha pedazos y también llena de sangre.</p>
<p>Estaba acostada boca arriba sobre la banca y golpeaba el vacío sobre ella, lloraba, gritaba y se manchaba el cuerpo y la cara con la sangre que salía de sus manos.</p>
<p>Parecía intentar escapar de una caja invisible que la mantenía cautiva. Con cada golpe que daba, las manos sangraban más y más.</p>
<p>De pronto se quedó inmóvil y con los ojos cerrados. Gonzalo, don Fernando y doña Sandra estaban petrificados, no podían moverse y no sabían qué hacer.</p>
<p>Lo que estaban viendo era demasiado para sus ojos, doña Sandra comenzó a articular palabras, pero no se entendía qué trataba de decir.</p>
<h3>“Vengo por ustedes”</h3>
<p>Las manos sangrantes de nuevo comenzaron a golpear el vacío y mientras doña Sandra gritaba &#8220;es ella”, la chica en aquella banca abrió la boca de tal forma que casi desapareció su cara completa y gritó:  &#8220;Vengo por ustedes&#8221;</p>
<p>Los tres corrieron hacia la planta baja y trataron de salir a la calle. Las puertas estaban cerradas y por la rampa se veía una sombra que bajaba lentamente.</p>
<p>Golpearon la puerta pidiendo auxilio y nadie escuchaba. Las bombas de la iglesia cercana explotaban en el aire ahogando sus gritos de horror.</p>
<figure id="attachment_304727" aria-describedby="caption-attachment-304727" style="width: 1020px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304727 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CAJA-DE-MUERTO.jpg" alt="" width="1020" height="527" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CAJA-DE-MUERTO.jpg 1020w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CAJA-DE-MUERTO.jpg?resize=300,155 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CAJA-DE-MUERTO.jpg?resize=768,397 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/CAJA-DE-MUERTO.jpg?resize=150,78 150w" sizes="auto, (max-width: 1020px) 100vw, 1020px" /><figcaption id="caption-attachment-304727" class="wp-caption-text">A diario mueren personas en accidentes de tránsito. (Foto: Hemeroteca PL)</figcaption></figure>
<p>Buscaron refugio en la pequeña cocina donde preparaban la comida, no tenía puerta así que no servía de mucho.</p>
<p>Apagaron las luces, y en la total oscuridad escuchaban cómo lentamente algo bajaba por la rampa. Paso a paso se acercaba hasta ellos.</p>
<p>Sandra, ¿Quién es? ¿Por qué gritaste &#8220;es ella&#8221;?</p>
<p>Es la chica del funeral, la del accidente.</p>
<p><strong>¿Qué accidente? ¿Cuál chica?</strong></p>
<p>La chica del ultimo funeral, la de las manos destrozadas. Su mamá me contó que tuvo un accidente automovilístico, quedó atrapada entre el carro hasta morir, golpeo el techo del carro hasta que se le destrozaron las manos y cuando la encontraron era demasiado tarde. Murió desangrada.</p>
<p>¡No puede ser, nosotros no tenemos nada que ver! ¿Por qué quedría hacernos daño?</p>
<p>No lo se Fernando no lo sé</p>
<p>Gonzalo escuchaba todo con el corazón a punto de salir de su pecho. Aquello que bajaba por la rampa arrastrando un pie y golpeando fuertemente el otro era un muerto.</p>
<h3>Los muertos no caminan</h3>
<p>Los muertos no caminan, los muertos no vuelven del más allá. Él ni siquiera la conocía, nadie allí la conocía, tenía que ser una pesadilla, tenía que serlo.</p>
<p>Los pasos se detuvieron al finalizar la rampa. El silencio era interrumpido por las bombas y el sonido de algunos cánticos en la calle.</p>
<p>En la oscuridad algo los buscaba. Algo que reanudó su caminar cuando al parecer los ubicó en medio de la oscuridad. De nuevo el arrastre de un pie y el golpe del otro se acercaba.</p>
<figure id="attachment_304728" aria-describedby="caption-attachment-304728" style="width: 785px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-304728 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-ARROLLADA.jpg" alt="" width="785" height="478" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-ARROLLADA.jpg 785w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-ARROLLADA.jpg?resize=300,183 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-ARROLLADA.jpg?resize=768,468 768w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2019/10/MUJER-ARROLLADA.jpg?resize=150,91 150w" sizes="auto, (max-width: 785px) 100vw, 785px" /><figcaption id="caption-attachment-304728" class="wp-caption-text">Muchos jóvenes mueren en Guatemala cada año debido a accidentes de tránsito. (Foto: Hemeroteca PL).</figcaption></figure>
<h3>Gotas de sangre</h3>
<p>Doña Sandra lloraba, don Fernando lloraba, Gonzalo no sabía qué hacer, estaba a solo unos pasos. Las gotas de sangre se escuchaban caer en el suelo y un último golpe del pie la colocó frente a la cocina en total oscuridad.</p>
<p>El reporte de la Policía indicaba que al llegar al lugar encontraron a tres personas con crisis nerviosa y con las manos destrozadas por intentar salir por las puertas de la funeraria que se encontraban cerradas, pero sin llave.</p>
<p>Podían haber abierto fácilmente desde dentro. Al preguntarles qué sucedía, contaron una loca historia de un espíritu que los perseguía.</p>
<p>El espíritu de una chica que días antes había fallecido víctima de un accidente y que había sido velada en el lugar.</p>
<p>Luego de una inspección no se encontró nada y los tres quedaron recluidos en el hospital General San Juan de Dios, donde se les daba tratamiento por las heridas en las manos y la crisis nerviosa.</p>
<p>El dueño del lugar se hizo cargo de los gastos y tampoco supo explicar qué sucedió aquella fría noche en vísperas del 12 de diciembre.</p>
<p><strong>Fin </strong></p>
<p><strong><em>Este contenido fue reproducido con autorización del autor</em></strong> <a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" href="https://twitter.com/Yosh_G"><span class="username u-dir" dir="ltr">@<b class="u-linkComplex-target">Yosh_G</b></span> </a></p>
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