<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet title="XSL_formatting" type="text/xsl" href="https://www.guatevision.com/wp-content/themes/guatevision/assets/feed-styles/header.xsl"?>	<rss version="2.0"
		xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
		xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
		xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
		xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
		xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
		xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
			>
		<channel>
			<title>BILIMICA Archives - Guatevision</title>
			<atom:link href="https://www.guatevision.com/etiqueta/bilimica/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/>
			<link>https://www.guatevision.com/etiqueta/bilimica</link>
			<description>¡Enciende Lo Bueno!</description>
			<lastBuildDate>Tue, 05 May 2026 21:17:25 -0600</lastBuildDate>
			<language>es-GT</language>
			<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
			<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.5</generator>

<image>
	<url>https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/05/cropped-favicon_guatevision-1.png?quality=82&#038;w=32</url>
	<title>BILIMICA Archives - Guatevision</title>
	<link>https://www.guatevision.com/etiqueta/bilimica</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">165314105</site>				<item>
					<title>&#8220;Me he comido incluso mi propio vómito&#8221;: el desgarrador testimonio de una joven española que lleva años padeciendo bulimia</title>
					<link>https://www.guatevision.com/noticias/bbc/me-he-comido-incluso-mi-propio-vomito-el-desgarrador-testimonio-de-una-joven-espanola-que-lleva-anos-padeciendo-bulimia</link>
										<pubDate>
						Fri, 02 Nov 2018 23:10:12 +0000					</pubDate>
					<dc:creator><![CDATA[Andrea Domínguez]]></dc:creator>
					
					<guid isPermaLink="false">https://www.guatevision.com/?post_type=post-noticias&#038;p=238057</guid>
											<description>
							<![CDATA[En el psiquiátrico, Ana iba anotando a diario los sucesos más relevantes de la jornada.
]]>
						</description>
																			<content:encoded>
								<![CDATA[<img fetchpriority="high" decoding="async" width="660" height="371" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg?quality=82&amp;w=660&amp;h=371&amp;crop=1" class="attachment-featured-medium size-featured-medium" alt="&quot;Me he comido incluso mi propio vómito&quot;: el desgarrador testimonio de una joven española que lleva años padeciendo bulimia" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg 660w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg?resize=300,169 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg?resize=276,154 276w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg?resize=260,146 260w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/104147479_sydneybristowlalovenenoso.jpg?resize=150,84 150w" sizes="(max-width: 660px) 100vw, 660px" /><p><strong><span class="byline__name">Irene Hernández Velasco</span></strong><br />
<strong><span class="byline__title">Especial para BBC News Mundo</span></strong></p>
<p class="story-body__introduction"><strong>Se llama Ana, tiene 32 años, es de Madrid y aparentemente lo tiene todo: es guapa, simpática, tiene buenos amigos, un buen trabajo, una familia que no pasa estrecheces económicas…</strong></p>
<p>Pero, bajo esa fachada, tiene también otras cosas menos atractivas. Desde la adolescencia sufre <strong>bulimia</strong>, un trastorno alimentario que la lleva a darse grandes comilonas para después sentirse culpable y provocarse el vómito.</p>

<p>Además los médicos le han diagnosticado <strong>Trastorno Límite de la Personalidad</strong>, un cuadro clínico caracterizado por comportamientos autodestructivos, acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas.</p>
<p>Hace un año, incapaz de superar una ruptura amorosa y una larga lista de problemas que se le antojaban irresolubles, Ana <strong>trató de suicidarse</strong>: se tiró al vacío desde lo alto de un puente.</p>
<ul class="story-body__unordered-list">
<li class="story-body__list-item"><a class="story-body__link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-45841571" target="_blank" rel="noopener">Por qué con solo 27 años mis huesos se están desintegrando</a></li>
</ul>
<p>Logró sobrevivir, pero la caída le provocó gravísimas lesiones en los pies. Tuvieron que operarla varias veces, dándole una treintena de puntos de sutura en cada extremidad.</p>
<p>Aún no sabía si algún día volvería a andar cuando, en silla de ruedas, la ingresaron en un <strong>hospital psiquiátrico</strong> de Madrid, donde permaneció durante 37 días. Tenía un cuaderno, y allí Ana iba anotando a diario los sucesos más relevantes de la jornada.</p>
<p>Cuando le dieron el alta decidió transformar esas breves notas en un <strong>diario</strong> en toda regla sobre sus 37 días en el psiquiátrico.</p>
<figure class="media-landscape has-caption full-width">
<p><figure style="width: 549px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="responsive-image__img js-image-replace" src="https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/482A/production/_104147481_portada-cmovolsobreelnidodelcuco.jpg" alt="Libro escrito por Ana" width="549" height="549" data-highest-encountered-width="624" /><figcaption class="wp-caption-text">CORTESÍA: EDITORIAL PLAZA&amp;JANÉ / Cuando empezó a escribir sus notas, no pensaba que éstas se transformarían en un libro.</figcaption></figure></figure>
<p>Un relato lleno de desgarro, de humanidad, de dolor, de esperanza, de humor negro y sobre todo de sinceridad que día a día fue publicando a través de un hilo en ForoCoches, un foro de Internet.</p>
<p>Su historia, absolutamente real, se convirtió en un enorme éxito: logró <strong>más de 200.000 visitas y más de 8.000 comentarios</strong> de usuarios.</p>
<p>Ahora ese diario se ha convertido en un <strong>libro</strong> titulado <strong>&#8220;Cómo volé sobre el nido del cuco&#8221;</strong>, publicado por la editorial Plaza&amp;Janés y que, a fin de preservar su intimidad, Ana firma con el <strong>seudónimo Sydney Bristow</strong>, nombre que ha tomado prestado de la heroína de la serie de televisión &#8220;Alias&#8221;.</p>
<p>&#8220;Una de las frases que Sydney más repite es: &#8216;Haces demasiadas preguntas&#8217;. Y, como a ella, a mí no me gustan las preguntas&#8221;, asegura Ana. Sin embargo esta española ha accedido a responder a las preguntas de BBC Mundo.</p>
<figure class="media-landscape no-caption body-width"><span class="image-and-copyright-container"><img decoding="async" class="responsive-image__img js-image-replace" src="https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/970A/production/_103966683_line976.jpg" alt="línea." width="464" height="2" data-highest-encountered-width="624" /></span></figure>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Cómo era usted de niña?</h2>
<p>Era una niña con valores muy marcados, heredados de mi padre. Una niña que creía en la lealtad, la sinceridad, la importancia del conocimiento…</p>
<p>Era una gran amante de los animales y me gustaba aprender: la escritura, la lectura, las matemáticas, la informática…</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Su familia tiene una buena posición social, ¿verdad?</h2>
<p>Sí. Mi padre es ingeniero y trabaja para una compañía estadounidense. Mi madre es bióloga, aunque hace tiempo que no ejerce.</p>
<p>A mi padre le han ido bien las cosas a nivel profesional, así que cuando yo era pequeña nos íbamos mudando de casas pequeñitas a casas cada vez más grandes según iba ascendiendo en su profesión.</p>
<p>Y <strong>cada cambio de casa iba acompañado de un cambio de colegio</strong>. La primera mudanza y el primer cambio de colegio fue a mitad de curso. Yo tenía 11 años. Y me costó adaptarme al nuevo colegio.</p>
<p>Era un colegio público, solo había 7 niñas en mi clase y todos los demás era niños y muy brutos. Yo entonces daba por ejemplo mucha importancia a mi cuaderno de dictado y de ortografía, lo tenía siempre limpio y bonito, con una caligrafía perfecta.</p>
<ul class="story-body__unordered-list">
<li class="story-body__list-item"><a class="story-body__link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-43198124" target="_blank" rel="noopener">6 indicios a los que estar atentos para detectar a tiempo trastornos de alimentación en los adolescentes</a></li>
</ul>
<p>Al segundo día el cuaderno apareció clavado, literalmente clavado, en la mesa de mi pupitre. Al principio <strong>lo pasé muy mal</strong>, llegaba todos los días llorando a casa, mis padres no lo entendían, me decían que no hiciera caso a los niños que se metían conmigo.</p>
<p>Pero yo me enfrenté a ellos y conseguí marcar mi territorio y ya no tuve más problemas.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿En qué momento empezó entonces a torcerse su vida?</h2>
<p>Tenía 13 años cuando volví a cambiar de colegio y también de casa. Nos mudamos a nuestra casa actual, una casa con cinco dormitorios, siete cuartos de baño…. Y a mí me metieron en un colegio privado bastante elitista.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-238081 size-full aligncenter" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.45.15-p.m..png" alt="&quot;Me he comido incluso mi propio vómito&quot;: el desgarrador testimonio de una joven española que lleva años padeciendo bulimia" width="654" height="238" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.45.15-p.m..png 654w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.45.15-p.m..png?resize=300,109 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.45.15-p.m..png?resize=150,55 150w" sizes="auto, (max-width: 654px) 100vw, 654px" /></p>
<p>Y en aquel colegio los valores que yo tenía,<strong> los valores que mi padre me había inculcado, no valían una mierda</strong>. Que yo cuidara a mis hámsteres, que me apuntara a las olimpiadas matemáticas, todo eso allí no importaba, era motivo de burla.</p>
<p>Allí lo que valía era tener tetas, tener ropa de marca, ser la más guapa y estar delgada. Fue justo ahí, en ese momento, cuando todo se torció. Porque sólo había dos opciones: <strong>adaptarse o morir</strong>.</p>
<p>Y yo decidí adaptarme, renuncié a todo aquello en lo que creía a cambio de ser una más, de ser aceptada. Mis prioridades a partir de ese momento fueron tener ropa de marca y estar delgada. Si yo pudiera dar marcha atrás y corregir el mayor error de mi vida, sería ese.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Y comenzaron sus problemas con la alimentación, ¿no?</h2>
<p>Sí. Empecé a darme atracones de comida para, a continuación, meterme los dedos en la boca y provocarme el vómito.</p>
<figure class="media-landscape has-caption full-width">
<p><figure style="width: 976px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="responsive-image__img js-image-replace" src="https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/7931/production/_104152013_gettyimages-165528267.jpg" alt="Ilustración de una mujer vomitando." width="976" height="549" data-highest-encountered-width="624" /><figcaption class="wp-caption-text">GETTY IMAGES / Ana cuenta que nunca dejó de atiborrarse y vomitar.</figcaption></figure></figure>
<p>La gente se cree que la bulimia es vomitar. Pero no, <strong>bulimia</strong> significa literalmente &#8216;hambre de buey&#8217;, y yo es lo que hacía y por desgracia sigo haciendo, aunque ahora en menor medida: comer como un buey y luego vomitar.</p>
<p>Me doy atracones de comida para cuatro personas, he comido alimentos para perro, he comido comida de la basura,<strong> me he comido incluso mi propio v</strong><strong>ó</strong><strong>mito…</strong></p>
<p>Comer me calma, cuando siento ansiedad comer me tranquiliza, <strong>la comida es mi refugio</strong>. Con 16 años tuve mi primer ingreso hospitalario por infrapeso (un peso por debajo de lo que se considera saludable y que supone por tanto un peligro para la salud).</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Sin embargo, a pesar de todo eso, consiguió una licenciatura en Derecho y se hizo abogada, ¿verdad?</h2>
<p>Sí. Encontré empleo con 24 años en un banco y el mismo día que firmé el contrato y comencé a trabajar, ese mismo día, me independicé y me fui a vivir sola.</p>
<p>Aparentemente todo iba bien, pero era mentira: nunca paré de atiborrarme a comida y de vomitar. De hecho el verdadero, motivo por el que me fui a vivir sola era para poder hacer lo que me diera la gana con la comida, sin tener a mi madre y a mi padre detrás.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-238083 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.04-p.m..png" alt="&quot;Me he comido incluso mi propio vómito&quot;: el desgarrador testimonio de una joven española que lleva años padeciendo bulimia" width="693" height="257" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.04-p.m..png 693w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.04-p.m..png?resize=300,111 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.04-p.m..png?resize=150,56 150w" sizes="auto, (max-width: 693px) 100vw, 693px" /></p>
<p>He hecho auténticas burradas. He vomitado y he pensado: &#8220;Um, esto tiene una segunda vuelta&#8221; y he cogido con la mano mi propio vómito y me lo he vuelto a comer.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Y entonces conoció a David…</h2>
<p>Le conocí en enero de 2014, cuando yo tenía 28 años. Era un informático guapísimo, espectacular. Empezamos a salir y yo <strong>me empeñé en que nuestra relación tenía que ser perfecta.</strong></p>
<p>A David no le contaba nada de mis problemas con la comida, no le decía que vomitaba.</p>
<p>Cuando cenábamos y yo me daba un atracón le decía que tenía frío y que me iba a dar una ducha caliente. Abría la ducha y, protegida por el ruido del agua al caer, vomitaba en una palangana y luego, muy despacito, tiraba el vómito por el baño y limpiaba la palangana.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Empezó a obsesionarse con esa relación?</h2>
<p>Sí. Llamaba a David un montón de veces al día, le mandaba un montón de mensajes. Para que veas el nivel de obsesión que tenía con él: se fue un mes a Estados Unidos con un amigo y me ofrecí a ir a recogerle al aeropuerto a su vuelta.</p>
<ul class="story-body__unordered-list">
<li class="story-body__list-item"><a class="story-body__link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-44533577" target="_blank" rel="noopener">La causa por la que comes más cuando estás triste o angustiado</a></li>
</ul>
<p>Yo estaba súper nerviosa, y antes de ir al aeropuerto pasé por casa de mis padres. Allí, mi padre me pilló metiendo un cuchillo en el bolso y me preguntó que para qué lo quería.</p>
<p>Yo le respondí: &#8220;Por teléfono noto a David distante. Y he pensado que si cuando llegue me dice que me deja, me cortaré las venas en el aeropuerto con este cuchillo&#8221;.</p>
<p>Por supuesto, mi padre me hizo dejar el cuchillo. Y David ese día no me dejó. Pero <strong>acab</strong><strong>ó</strong><strong> dejándome.</strong></p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Y qué ocurrió cuando David decidió poner fin a su relación?</h2>
<p>Sentí que el mundo se acababa. Pensé: &#8220;¿Cómo voy a sobrevivir a esto?&#8221;. De hecho, ya han pasado cuatro años desde que me dejó y aún lo paso mal. Estos cuatro años han sido una mierda.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Como cuenta en su libro, tras la ruptura empezó a consumir drogas…</h2>
<p>Antes de que me dejara David vomitaba un montón, pero drogas sólo tomaba de vez en cuando, muy de vez en cuando.</p>
<p>Pero la bulimia se me agudizó después de que me dejara David, y las drogas fueron ocupando cada vez más espacio. <strong>Fumaba cocaína y heroína</strong>.</p>
<figure class="media-landscape has-caption full-width">
<p><figure style="width: 549px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="responsive-image__img js-image-replace" src="https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/2EF9/production/_104152021_gettyimages-831775768.jpg" alt="Plato vacío con un centímetro" width="549" height="549" data-highest-encountered-width="624" /><figcaption class="wp-caption-text">GETTY IMAGES / Ana estaba obsesionada con darse atracones de comida, con vomitar y con mantenerme delgada.</figcaption></figure></figure>
<p>Salía del trabajo a las 6:00 pm, me iba a casa y tenía dos rutinas. La primera consistía en pasarme la tarde comiendo y vomitando, comiendo y vomitando, <strong>vomitaba hasta cinco veces al día</strong>, tenía los nudillos en carne viva de tanto rozarlos con los dientes al meterme los dedos en la garganta para provocarme náuseas.</p>
<p>La otra rutina consistía en atiborrarme de <strong>somníferos</strong>, me tomaba seis y me dormía hasta el día siguiente. Pero descubrí que podría añadir otro tercer plan: <strong>trabajar y drogarme</strong>, trabajar y drogarme.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Y entonces estalló?</h2>
<p>Sí. Por un lado gastaba mucho dinero: en comida, en drogas, en pagar mi casa… Comencé a solicitar préstamos rápidos, a <strong>gastar en exceso</strong> con las tarjetas de crédito.</p>
<p>Pedía préstamos para pagar otros préstamos. Se convirtió en una bola de nieve que no dejaba de crecer. Llegó un momento en el que debía un montón de dinero, unos <strong>20.000 euros.</strong></p>
<ul class="story-body__unordered-list">
<li class="story-body__list-item"><a class="story-body__link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-41441930" target="_blank" rel="noopener">&#8220;Es una enfermedad dura que te convierte en un monstruo&#8221;: la batalla diaria de una familia con una adolescente anoréxica</a></li>
</ul>
<p>Y por otro lado seguía obsesionada con darme atracones de comida, con vomitar y con mantenerme delgada.</p>
<p><strong>Corría 10 kilómetros al día</strong>, vomitaba más que nunca. Llegué a pesar <strong>42 kilos</strong>. Hablé con mi padre, él se hizo cargo de pagar los créditos y yo<strong> ingresé voluntariamente en una clínica</strong>.</p>
<p>El tiempo que estuve allí se me hizo eterno, fue un infierno. Engordé, me veía horrible.</p>
<figure class="media-landscape has-caption full-width">
<p><figure style="width: 976px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="responsive-image__img js-image-replace" src="https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/9551/production/_104152283_gettyimages-458948449.jpg" alt="Bulimia" width="976" height="549" data-highest-encountered-width="624" /><figcaption class="wp-caption-text">GETTY IMAGES / Ana cuenta que su bulimia comenzó en la misma época en que se cambió a una escuela donde los valores eran muy diferentes a los inculcados por su familia. Fue un proceso de adaptación muy duro para ella.</figcaption></figure></figure>
<p>Y al salir me tuve que ir a vivir a casa de mis padres, para que estos se aseguraran de que seguía hábitos saludables.</p>
<p>Volver a vivir con ellos fue espantoso, no podía soportarlo. Y un día, volviendo a casa del trabajo, me di cuenta de todo.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿De qué se dio cuenta?</h2>
<p>Me di cuenta de que estaba gorda, de que estaba viviendo con mis padres, de que David había echado a correr y seguía corriendo, de que tenía 31 años y no tenía nada.</p>
<p><strong>Mi única motivación en la vida era vomitar.</strong> Así que me tomé 20 gelocatiles, sabiendo que eso te destrozaría el hígado y me mataría.</p>
<p>Mandé un mensaje a mi hermana y a mi madre de despedida. Y mi hermana, que es médico, me dijo que sí, que iba a morir pero que iba a tardar una semana y que iba a ser una muerte superdolorosa.</p>
<ul class="story-body__unordered-list">
<li class="story-body__list-item"><a class="story-body__link" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-36559331" target="_blank" rel="noopener">&#8220;Cuando me diagnosticaron anorexia a los 44 años fue un shock enorme&#8221;</a></li>
</ul>
<p>Ella lo decía para que fuera a casa y poder ayudarme. Pero yo lo que hice fue aparcar el coche y <strong>saltar por un puente.</strong></p>
<h2 class="story-body__crosshead">La ingresaron entonces en un centro psiquiátrico, donde permaneció 37 días y cuya experiencia narró en internet y ahora en un libro. ¿Qué aprendió allí?</h2>
<p>Aprendí de los pacientes. Yo siempre he sido alguien que se dejaba llevar por la primera impresión.</p>
<p>Y en el psiquiátrico me llevé una sorpresa: personas que parecían unos colgados de la vida, que si me los hubiera cruzado por la calle me habría cambiado de acera para evitarlos, resultaron ser <strong>gente admirable</strong>, gente con una sensibilidad especial, gente que te partía el alma.</p>
<p>Como Rhino, un chaval que lo único que quería era saber dónde estaba enterrada su madre.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Ese ingreso en el psiquiátrico la ha cambiado?</h2>
<p>Sí. Me ha hecho <strong>más compasiva</strong>. Me he dado cuenta de que hay mucha gente que son enfermos mentales y que en muchos casos lo único que piden es alguien que les escuche.</p>
<p>Y nadie les quiere escuchar: porque no tienen tiempo, porque no se fían de ellos. Y ellos sólo quieren eso, ser escuchados. Y yo les escuché, por fuerza, porque no podía irme. Y luego me di cuenta de que escucharles había sido una suerte.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Entró en el psiquiátrico con la idea de escribir sobre lo que allí vivió?</h2>
<p>No, para nada. Lo que sí que hice en esa ocasión fue llevar un diario, aunque no sé muy bien por qué.</p>
<p>Llevaba una libreta y fui escribiendo lo que comíamos, a quién conocía. Pequeñas anotaciones, unas 30 palabras al día.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-238084 size-full" src="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.18-p.m..png" alt="&quot;Me he comido incluso mi propio vómito&quot;: el desgarrador testimonio de una joven española que lleva años padeciendo bulimia" width="700" height="264" srcset="https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.18-p.m..png 700w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.18-p.m..png?resize=300,113 300w, https://www.guatevision.com/wp-content/uploads/sites/2/2018/11/Captura-de-pantalla-2018-11-02-a-las-3.46.18-p.m..png?resize=150,57 150w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></p>
<p>Al salir del psiquiátrico un día quedé con unas amigas y les conté muchas anécdotas de mi estancia allí. Y una de ellas, psicóloga, me dijo que debería de escribirlo, que la historia era buenísima y me ayudaría.</p>
<p>Yo decía que no, que jamás de los jamases. Pero un día en casa, tirada en el sofá, aburrida, con los pies mal y sin poder moverme, cogí el móvil y me puse a escribir mi estancia en el psiquiátrico.</p>
<p>Cada día <strong>escribía cómo había sido una jornada allí y colgaba el capítulo en un foro en </strong><strong>i</strong><strong>nternet.</strong> Fue un desahogo.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿La escritura puede ser terapéutica?</h2>
<p>Sí, totalmente. Yo ahora se la estoy recomendando a muchísima gente. Gente que está triste, que tiene problemas. &#8220;Escribe, escribe&#8221;, les digo.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">Su historia se convirtió en un éxito, con más de 200.000 visitas. ¿A qué lo atribuye?</h2>
<p>No lo sé. No tengo ni idea de por qué ha tenido ese éxito.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Tal vez porque a pesar de ser una historia durísima y descarnada usted la narra con mucho humor?</h2>
<p>Puede ser. No quería ser ñoña, no quería ser una víctima, pobrecita yo, con mis piececitos destrozados…</p>
<p>He querido <strong>contar las cosas tal y como yo las sentía</strong>.</p>
<p>Pero no me he empeñado en ponerle un toque de humor negro, es que yo me río de todo, y allí dentro había cosas de las que me reía mucho.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Mantiene relación con algunos de sus compañeros de psiquiátrico?</h2>
<p>Sí. Lo cuento al final del libro, no quiero desvelarlo.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Sigue escribiendo?</h2>
<p>No. Imagino historias, pero no me atrevo a escribirlas. Soy muy perfeccionista.</p>
<p>Este libro lo escribí porque nunca lo concebí como un libro, nunca me imaginé que iba a ser publicado.</p>
<p>Si lo hubiera sabido, no lo habría escrito.</p>
<h2 class="story-body__crosshead">¿Cómo está ahora?</h2>
<p>Regular.</p>
<p>Volví a vomitar, y lo sigo haciendo. Volví a ponerme triste.</p>
<p>De hecho, en mayo pasado volví a ingresar durante un tiempo en el mismo psiquiátrico.</p>
<p>Pero me hace ilusión lo del libro.</p>
]]>
							</content:encoded>
																										<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">238057</post-id>				</item>
					</channel>
	</rss>
	