El cambio climático obliga a muchas familias a tener que caminar cada verano distancias más largas para abastecerse de agua en zonas rurales.
En las áreas urbanas la población experimenta escasez del vital líquido.
Las gestiones para mejorar este servicio no son suficientes y con ello los conflictos suben de tono.
El crecimiento de la población no tiene el mismo ritmo que la cobertura de los servicios, quienes más lo recienten son las amas de casa.
Las autoridades municipales en la cabecera reconocen que no hay capacidad de atender las necesidades.
Los expertos afirman que si no se invierte en el tema los problemas crecen y crecen.
Para la Procuraduría de Derechos Humanos se debe mejorar porque es un servicio básico.
Otro de los temas pendientes es las calidad del agua que se suministra.











